Santiago estaba en su agenda

xosé rodríguez SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

El Patronato y la capitalidad, hitos coprotagonizados por el de Vilalba

17 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La llegada de Manuel Fraga en febrero de 1990 para compartir el inquilinato de Raxoi con Xerardo Estévez suscitó serias dudas en el alcalde socialista, que veía el futuro como una tremenda incógnita. Las dudas se fueron disipando en los primeros encuentros entre ambos políticos, que expusieron con franqueza sus objetivos sobre la ciudad e hicieron sonar los primeros acordes de colaboración institucional.

El primer resultado, al poco de aterrizar Fraga, no pudo ser más positivo. El presidente aplaudió el resurgimiento del Real Patronato de la ciudad y colocó la tercera pata administrativa junto a la del Concello y la del Gobierno central, bajo el amparo de la monarquía. La iniciativa pronto fructificó en el Consorcio, que entre 1991 y el 2003 regó la ciudad con 343 millones de euros que hicieron brotar decenas de infraestructuras y logros socioculturales.

La moderna transformación de la ciudad se fraguó con el consenso. Y la primera oportunidad de plasmarlo fue en el Xacobeo 93, grabado con trazos firmes en el calendario compostelano. Junto a los sucesivos años santos, la capitalidad cultural emergió sobre otra alianza de las instituciones.

La entente cordial puso su firma y sello (aunque al Concello le salió más cara de lo que pensaba) en la impagable construcción del Hospital Clínico, cuando parecía soltar amarras hacia otros puertos. El complejo del Monte do Gozo o la construcción del nuevo mercado de ganados germinaron también en la era Fraga, aunque en este último caso, más que arrimando el hombro, terminó poniéndolo el Concello.

El expresidente gallego era consciente del rol institucional de la ciudad y de sus credenciales capitalinas, y de ese sentimiento se beneficiaron Xerardo Estévez y Sánchez Bugallo. El fruto más notable de esa visión compartida, que alguna ciudad miró de reojo, fue la aprobación del Estatuto da Capitalidade, marcando con tonos históricos la fecha del 11 de enero del 2002. La anuencia de Fraga venció los escollos que el proyecto encontró en el camino.

El buen clima de entendimiento hizo que un día de 1997 compartiesen mesa y mantel Manuel Fraga, Norman Foster y Xerardo Estévez. El alcalde se levantó de la mesa con el sí del político vilalbés a la torre del Pedroso. Pero Fraga se lo pensó mejor: decidió cambiar de monte y centrar el compromiso inversor en el Gaiás. Fue la génesis de una polémica Cidade da Cultura que aún perdura.