«Tengo más de la filosofía de las artes marciales que de la del oeste», dice
02 mar 2012 . Actualizado a las 11:48 h.Levon Kendall es lo más parecido al molde del hombre renacentista que uno se puede encontrar en el Obradoiro. Licenciado en antropología, ecologista convencido, alumno de taichí y canto, toca el piano de oído, se maneja en el arte de la pintura... Así es también su baloncesto, todo talento y naturalidad. Y su actitud existencial: ante todo, mucho calma. Recalca que conviene no confundir esa filosofía con la indiferencia.
-En el mes de octubre me decía que estaba tratando de ser más agresivo en el juego y de buscar más el aro. ¿Está satisfecho con su evolución?
-Bueno, no siempre se puede ser igual de agresivo ni tirar a canasta el mismo número de veces. Hay cosas que están fuera de mi control, influye la defensa del rival, a veces tienes más oportunidades para lanzar que otras... Yo procuro hacer todas las cosas que puedo.
-En los últimos partidos, al menos, parece más atrevido en ataque.
-Es posible. Pero no solo yo. Llevamos unos partidos anotando más, buscando más opciones en ataque. Lo que cuenta es ayudar al equipo.
-¿Lo pasó mal con los comentarios respecto a que podía ser «cortado»?
-Sí, un poco sí. Por supuesto, son cosas que pasan por la mente. Pero también sabes que es algo que forma parte de este trabajo. Siempre he sabido lo que puedo hacer y aportar. Nunca perdí la confianza en mis habilidades. Cuando el equipo pierde, la gente suele hablar más de estas cosas.
-¿El taichí le ha ayudado en situaciones como esa?
-Un poco sí. Pero, en general, es más mi estilo de vivir. Es una parte más de ello. Toda mi vida he sido un tío de mucha calma. Hay cosas que puedo controlar y cosas que no. Si dejas que te afecte lo malo, es peor. No tengo estrés normalmente.
-¿Usted no se enfada nunca?
-Uff... Un poco... Bueno, no, creo que no. Enfadado, como el resto de la gente, creo que no. Y si lo estuve alguna vez, fue muy corto.
-No quisiera estar cerca el día que toque.
-¿Perdón?
-Que el día que se enfade será como un volcán en erupción.
-No, eso seguro que no. No va conmigo. Enfadarse es una decisión y yo controlo bastante mi pensamiento.
-Entre el talento natural para el baloncesto y la sonrisa permanente, queda la sensación de que siempre puede hacer más...
-Sí, es algo que dice la gente durante mi carrera. A veces creo que es una perspectiva no mala, pero sí incorrecta. Parece que estoy muy tranquilo y sin hacer nada, y no es así. Soy el mismo cuando anoto cinco puntos o cuando hago veinte. Sé que hay gente que no entiende mi manera de ser y se puede confundir, pensar que estoy en las nubes o algo así. Pero, realmente, yo estoy concentrado.
-Filosofía zen...
-Bueno, tengo más de la filosofía de las artes marciales que de la del oeste, la fuerza sin fuerza, ser como agua. Se puede jugar al baloncesto sin enfadarse.