La búsqueda del consenso exige a gobierno y oposición un ejercicio de generosidad y altura de miras en medio de la batalla política cotidiana. Solo así es posible trabajar hombro con hombro bajo distintas siglas para conseguir grandes objetivos de ciudad. Lo proclamó y ejerció durante gran parte de su largo mandato el exalcalde Xerardo Estévez con el buen entendimiento de aquel PP de María Jesús Sáinz y bajo la atenta mirada de Manuel Fraga desde la presidencia de la Xunta y de Felipe González desde la Moncloa. Así fue posible uno de los más productivos inventos en la historia de Compostela desde la Traslatio: el Real Patronato y su brazo ejecutor, el Consorcio.
Esa foto, la del consenso posando ante los compostelanos en el balcón del pazo de Raxoi junto al Rey (junio de 1991), es la que recobró Estévez el pasado jueves en el Paraninfo de la USC, con motivo de la presentación de su libro recopilatorio de artículos periodísticos Paisajes y palabras, en el que no podía faltar esa imagen. Lo hizo ante el actual alcalde y antiguo rival, durísimo rival político y sin embargo luego amigo, Gerardo Conde Roa, quien a su vez se deshizo en elogios hacia su antecesor y lo citó no solo como referente de pasado, sino de presente y futuro de la ciudad.
¿Queda en el desierto esta prédica del consenso en tiempos de fuerte crispación en la vida política local? Las evidencias indican que sí: populares por un lado y socialistas y nacionalistas por otro, andan permanentemente a la greña en temas trascendentales de infraestructuras como la estación del AVE y la conexión con el aeropuerto, la política urbanística, la turística, el suelo industrial, la revisión de obras o la gestión de las finanzas y del personal del Concello. Es el balance de casi nueve meses y no hay demasiados motivos para pensar que pueda abrirse una etapa de colaboración a la altura de los desafíos que la ciudad afronta en este tiempo de grandes incertidumbres en el que es aún más necesario que los gobernantes se armen con la fuerza de todos y cada uno de los ciudadanos.
Mientras, aquel gran logro del consenso, el Real Patronato, languidece tras el desdén de los gobiernos de Zapatero y en espera de la buena voluntad del compostelano Mariano Rajoy para insuflarle el potencial económico necesario para sustentar las líneas de trabajo que han hecho reverdecer la Compostela histórica como nunca antes. El inminente nombramiento del gerente del Consorcio puede ser un primer gesto para recuperar un estilo de hacer política que nunca debió perderse.