Un final feliz para el Obradoiro

Ignacio Javier Calvo Ríos
NASO CALVO SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Los jugadores saludaron y cantaron el Miudiño desde el centro de la pista

18 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El último partido en Sar acabó con victoria. Un cómodo triunfo sobre el Murcia en un duelo muy relajado y sin gran tensión entre dos equipos que llegaron con los deberes hechos. Al concluir el choque, los jugadores de Moncho Fernández fueron reclamados en la pista por una afición feliz y muy agradecida por conseguir quedarse un año más en la Liga Endesa.

Rafa Luz lanzó sus zapatillas a las gradas ante el delirio del público. Solo dos de los casi cinco mil hinchas tuvieron la suerte de llevarse un premio para casa en una noche de fiesta. Dewar se acercó a los graderíos para dar la mano a todos cuantos aficionados se lo reclamaron y el resto del plantel no paró de agradecer el incondicional apoyo de unas gargantas que nunca dejaron de gritar. Ni en los malos momentos se enmudeció Sar durante esta campaña.

Los jugadores saludaron a su público desde el centro de la pista durante varios minutos y se fueron hacia el túnel de vestuarios. Entonces, la afición reclamó de nuevo su presencia. Pumprla fue el primero en regresar ante la ensordecedora ovación de una hinchada enloquecida y encantada con el curso de los obradoiristas, que volvieron a firmar la permanencia en la máxima categoría varias semanas antes de concluir el campeonato.

En este retorno al parqué, el lesionado Iñaqui Sanz fue uno de los más ovacionados, al igual que Stobart, a quien la afición le reconoce su esfuerzo y su difícil rol de suplente. Oriol y Corbacho, sin embargo, fueron los que más aplausos se llevaron. El público premió el esfuerzo, la entrega y la profesionalidad del gran capitán y el peso que tiene el catalán en este colectivo. También agradeció la calidad y el gran rendimiento del hombre que más asombró en la Liga Endesa desde la línea de triples. El último jugador en saltar a la pista, por el orden de los dorsales, fue Rafa Luz, recibido con gritos de ¡quédate, quédate! con los que la afición agradeció la generosidad y el esfuerzo del base brasileño, que completó un extraordinario expediente durante este curso.

Tras el desfile de los integrantes de la plantilla por la pista de Sar le tocó el turno al cuerpo técnico. Un grupo liderado por el santiagués Moncho Fernández, que un año más recibió el cariño de la hinchada, que hizo temblar el recinto para agradecer a su técnico el gran papel realizado por el equipo, que incluso estuvo durante algunos tramos de la temporada peleándose con los conjuntos de play off. Las lesiones y las bajas en la plantilla frenaron la racha de un equipo que al final tuvo que conformarse con la permanencia, el objetivo real de una plantilla que acabó cantando el Miudiño con su afición en el centro de la cancha. Un final muy feliz que seguramente más de un obradoirista no podrá repetir el próximo año.