Fito, el entrenador del ascenso a Tercera, recuerda con cariño su etapa azulgrana
02 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.El Vista Alegre tuvo en su día la generosidad de fusionarse con el Compostela de la época dorada, a costa de acabar diluyéndose. Pero el recuerdo del club azulgrana permanece. También su historia. Y el sábado será la gran ocasión para el reencuentro en el hotel Congreso, en una convocatoria abierta a que se apunten quienes vivieron de cerca alguna de las etapas de una entidad que siempre hizo un gran trabajo con las categorías de base.
La iniciativa nació de una conversación informal entre dos de los protagonistas del equipo que se conoció en su momento como el de «Los 40 principales», por la juventud de quienes lo integraban. Había arrancado en la Serie A, equivalente a Primera Autonómica actual, y en dos años ya estaba en Tercera. Lo entrenaba Fito Muiños, uno de los grandes nombres propios del fútbol compostelano. Y Moldes era uno de sus jugadores.
Ambos hablaron de rememorar aquellas gestas en una comida de confraternidad y la iniciativa acabó extendiéndose a toda la historia del Vista Alegre. Son ya cerca de doscientos los inscritos y, si alguno todavía quiere apuntarse, puede hacerlo a través del teléfono 628 648 872.
Fito guarda nítida en la memoria la batalla del ascenso en el campo del Valladares, entre sus muchas vivencias azulgranas. Recuerda incluso alguna conversación, literalmente.
En la ida, en casa, no habían pasado del empate a un gol y tenían los pronósticos en contra. En la vuelta ganaron 0-1 y mientras los jugadores lo celebraban, él se acercó junto al célebre hermano Marcelino, factótum del Vista Alegre. El dirigente ya pensaba más en la que se le venía encima: «Fito, ¿adónde nos llevaste», le dijo al técnico. «Nosotros hicimos lo nuestro. Ahora les toca a ustedes». Cumplieron todos.
Gelo, Fontán, Edi...
Era el Vista Alegre de Gelo, que acabó en el Celta; y de Fontán, que llegó al Atlético de Madrid; y de Edi, que alcanzó el Castilla. Eran tiempos en los que, como recuerda Fito, ir a jugar a Monforte suponía una tortura: salida a primera hora de la mañana, parada a comer en Chantada, incontables curvas que desafiaban a los menos proclives al mareo, partido y regreso a altas horas.
Eran también tiempos en los que los juveniles alcanzaron la División de Honor, con un equipo en el que estaban, entre otros, el hoy parlamentario Pedro Puy, José Ignacio Prol (hermano del director deportivo del Compos) o Lolo, que fichó poco después por el Deportivo. Entre sus rivales figuraba un Castilla que abarrotó de público el viejo campo de Os Maristas.
Eran los tiempos en los que se compartía incluso la ropa de entrenamiento en las categorías de base, con los inevitables inconvenientes higiénicos. «Ahora todo es más sencillo -observa Fito-: mejores campos, botas, más balones, cada uno tiene su equipaje... Y, sin embargo, creo que antes, con tantas dificultades, salían mejores futbolistas. Ahora todo es más táctico desde edades muy tempranas».
Aquellos obstáculos unían más, tejieron vínculos que aflorarán de nuevo este sábado en la gran cita del reencuentro del histórico Vista Alegre.
Tal y como significa el propio Fito, «en este momento resultaría imposible ponerle nombre y apellidos a todos. Cuando nos veamos, enseguida vendrán al recuerdo».
Cerca de doscientos jugadores y técnicos de todas las épocas compartirán mesa y mantel el sábado