Con el comienzo de las Festas do Apóstolo las calles de Santiago se abarrotarán de vecinos y visitantes que disfrutarán de conciertos, ferias, festivales de música y atracciones. Es inevitable que la gran mayoría de esas personas compren comida y bebida y aprovechen el gran ambiente callejero para disfrutar de sus víveres en las rúas de la ciudad. Sin embargo, ello no quita cumplir con la higiene comunitaria y utilizar los contenedores y las papeleras.
Ya es habitual la imagen de las playas de Riazor y Orzán en A Coruña al amanecer del día de San Juan, con incalculables toneladas de desperdicios en los arenales y las gaviotas disfrutando de su banquete de restos. Sin entrar en comparaciones, pues ambas celebraciones no comparten ni el mismo entorno ni la misma dimensión, hay que conseguir que las calles de Santiago den una imagen normalizada, sin desperdicios de botellones ni restos de comida en cada esquina. La duración de las celebraciones y el encadenamiento de días festivos no facilitará la tarea tampoco, pero no es excusa para instaurar un mínimo de limpieza en Santiago.
La mayor responsabilidad recaerá desde hoy en los vecinos y turistas, pero también será importante que las autoridades locales velen por el buen comportamiento de las personas y colaboren con un buen uso de los servicios de limpieza municipales, a los que todo agradecimiento será ínfimo para la cantidad de trabajo que acumularán a sus espaldas (literalmente en muchos casos) durante las próximas semanas. Feliz Apóstol. Y sentidiño.