El tramo final de José Blanco

SANTIAGO

30 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Seis años después de tomar distancia con el poder, la figura del exministro de Fomento José Blanco sigue teniendo un confuso eco en Compostela. El exaltísimo cargo socialista dejó un legado en los últimos meses de su poderoso paso por el Ministerio del que quizás nos acordemos una buena temporada.

En septiembre del 2011, Blanco inauguró una flamante y excesiva segunda terminal aeroportuaria sin preocuparse por el futuro de la primera, que está cerrada a cal y canto y que en absoluto se quedaría corta para un tráfico que ronda los 2,5 millones de pasajeros y que decaerá con la llegada completa del AVE. Una multimillonaria operación que nadie en la ciudad había reclamado jamás.

Dos meses después, en noviembre del mismo año, ya en funciones, firmó un decreto para que la sí necesaria ampliación de la AP-9 a su paso por Santiago la pagasen los usuarios con incrementos en los peajes, eso sí, muchos años más tarde. El momento ha llegado, y el 1 de enero empezaremos a abonar entre todos hasta el último céntimo por circular a golpe de cinco carriles.

Y dejó también adjudicado ese mismo noviembre un extraordinario proyecto para la estación intermodal diseñado por Juan Herreros. Era ambicioso y bien dimensionado, pero el PP se lo cargó sin piedad y del trabajo del arquitecto madrileño solo quedan las migajas, una pasarela, mientras que en otras ciudades gallegas con menos tráfico ferroviario persisten sus proyectos estelares.

Su via crucis compostelano acabará, con suerte, en el Congreso, donde comparecerá en la comisión de investigación por el accidente del Alvia. Él inauguró aquella línea. En diciembre del 2011. Para olvidar.