Hay gallegos que uno se cruza por el mundo adelante y descubre que, dentro de su entorno laboral o de su ocio, siguen trabajando por su tierra. Están integrados, tienen o no morriña (esa no es la cuestión), les duele o no Galicia (tampoco se trata de eso ahora) pero trabajan mirando hacia aquí con el rabillo del ojo. No es sentimentalismo sino apuesta de futuro, y a veces, muchas veces, con evidente más energía de la que se muestra desde aquí.
Isabel López-Rivadulla es una de esas gallegas afincadas en Madrid y cuya presencia en Galicia, física o no, es constante. Y no se explica solo porque venga a ver a su familia (sus padres son dos reputados catedráticos de la universidad compostelana).
Este fin de semana pasado ha vuelto a A Coruña y a Santiago. Como responsable de la imagen exterior de Signus -esa empresa que usted casi seguro que no conoce pero que recoge los neumáticos de su coche cuando los deja en el taller y sale con unos flamantes-, anda la mujer empeñada en avanzar hacia la economía circular, y con tal finalidad promueve encuentros para acercar al ciudadano a ese concepto.
Trabajo de hormiga, de ir explicando las cosas uno a uno. De dar voz a la gente tanto de National Geographic como de un minúsculo programa de radio. Y lo hace desde Signus, una entidad sin ánimo de lucro que en el 2017 recogió en España 188.367 toneladas de neumáticos usados. Por cierto, y ya metidos en faena, ¿adónde van a parar? «El 12% se reutilizó y las más de 165.000 toneladas restantes se reciclaron». Y la mujer sonríe mientras ataca un pulpo. Todo un ejemplo, y por partida doble: por su trabajo de protección del medio ambiente y por su actitud hacia Galicia.