Una de yihabs

Cristóbal Ramírez

SANTIAGO

15 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Hasta ahí hemos llegado. Pues solo faltaría. ¿Quién rayos se cree que es la policía de Londres para pedir a una mujer que se quite el yihab y comprobar que no oculta nada? ¡Claro que ha tenido que pedir disculpas! No me venga con cuentos: ya sé que era en el aeropuerto de Heathrow, para pasar el poco grato control de seguridad. Y ya sé que en la capital británica ha habido atentados de fanáticos que se reclaman islamistas y que son la vergüenza del propio islam.

Pero el derecho a esa mujer a llevar ese símbolo religioso -algunos dicen que es también un símbolo de opresión por parte de los hombres contra las féminas, malpensados los hay en todas partes- está por encima de cualquier ley y ya no digamos punto de vista de los opresivos occidentales que se creen el ombligo del mundo, antiguos y prepotentes colonizadores.

¡Menos mal! Y ya duermo más tranquilo. La Policía ha reconocido -¡ante el juez, que la cosa llegó adonde llegó!- que obligar a esa londinense procedente de Bahrein -un ejemplo de democracia- a quitarse el yihab fue «una violación de sus derechos humanos y violó el derecho de la mujer a la observancia religiosa». Ahí es nada, qué se creen ustedes. Y yo desde aquí pido la dimisión de todo el Gobierno británico por eso mismo, por violador, a ver si piensan que me voy a dejar avasallar.

Por eso no entiendo cuando hace unos meses en Londres me obligaron a quitar mi braga del cuello. Ni cuando, 24 horas después de ese mea culpa policial, volvieron a obligarme a lo mismo en Londres. La siguiente vez me la pongo cubriendo la cabeza (o me llevo una boina), a ver si tienen narices a decirme algo. Y a ver si les saco 17.000 euros, como hizo esa mujer.