Tranquilos. Todavía no ha llegado el último en anotarse en la lista de los dispuestos a matar la gallina de los huevos de oro. Cada pocos meses surge un voluntario o grupo de voluntarios que, claro que con la mejor intención, afilan los cuchillos. Y Santiago, que al principio pensaba que cuantos más mejor para mí, debe tomarse la cosa en serio porque el colapso le perjudica.
Los últimos en decir que todo el monte es orégano y toda Galicia es Camino de Santiago son Vilagarcía y Santa Comba. En la primera de esas localidades se va a construir un albergue. En la segunda se acaba de descubrir, al parecer, que en el siglo XVI (cuando apenas había peregrinos jacobeos) se construyó un hospital que, faltaría más, indica que por ahí pasaba el Camino de Santiago.
Vilagarcía se explica, quizás, en función de ese invento llamado Variante Espiritual. Desde luego, un gran nombre que oculta, entre otras cosas, que la primera en sacarse de la manga esa ruta históricamente falsa fue la OJE, la Organización Juvenil Española de Franco. No la nominó, pero sí publicó un magnífico folleto sobre esa peregrinación. Puro márketing turístico. Lo de Santa Comba tiene pecado, porque todos los hospitales eran de pobres y peregrinos. Que estos se dirigieran a Santiago ya es harina de otro costal.
Lo peor, en estos tiempos en los que un peregrino empieza a ser rara avis, es la confusión que se pueda generar por ahí fuera: la mayoría de los que reciben la compostela son extranjeros. E igual que después de un trabajo ímprobo se ha logrado colocar a la ciudad de Santiago de Compostela en el mapa todo puede venirse abajo por empacho de caminos. Arzúa, Oroso, Negreira, Padrón y demás deberían tenerlo en cuenta.