Paradójicos

Cristóbal Ramírez

SANTIAGO

04 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

No es que estos tiempos sean raros, porque todos los tiempos lo fueron, sino que son paradójicos. Hemos enrevesado tanto las cosas con burocracia, conceptos e ideología que a veces el resultado es la indiferencia o la perplejidad. Y así, celebramos con alborozo que la Audiencia haya archivado una denuncia contra un supuesto humorista (lo contrario hubiera sido una clara amenaza a la libertad de expresión, protegida en la Carta Magna) porque resulta que tiene mucha gracia que haya dicho en un pregón no sé qué de una felación entre Cristo y la Virgen, que mire qué simpático y original. Es el extremo de la zafiedad elevado a la cima del mal gusto (por suerte, sus promotores fueron lapidados en las urnas).

Pero sí, son tiempos raros cuando tras la pandemia que todavía sufrimos y sufriremos tiene que salir el personal octogenario por Compostela y municipios aledaños adelante a decirle a la sociedad que sí, que hay que vacunarse, que ánimo, que no duele nada, que es un gran avance, que vamos a poder vivir como antes cuando éramos felices y no lo sabíamos. Pero, ¿hay que convencer a alguien? ¿De verdad? ¿Es una opción no vacunarse? ¿Para qué? ¿Para seguir criticando al Gobierno o a la Xunta y hacer política con los muertos, en lamentable espectáculo que se ve en el Congreso en Madrid, ola que por suerte aquí solo llegó con muy suave intensidad?

Sí, tiempos difíciles: cuando los autónomos fueron aplastados por la pandemia, con miles de gallegos en ERTE, con un panorama económico que nos pone los pelos de punta, la Xunta impunemente convoca miles de plazas… de funcionarios. O sea, más bocas que alimentar a costa de los impuestos de los demás.

Feliz 2021. Nos va a hacer falta.