
Sitúa a Muscala y a Kleber como los jugadores más talentosos que ha entrenado
25 jun 2022 . Actualizado a las 20:17 h.A Víctor Pérez lo conocen en los Mavericks. Cuando Salah Mejri recaló en Dallas, a menudo, al realizar ejercicios específicos, les decía a los técnicos: «Eso ya lo hacía con Víctor». A fuer de repetirlo, un día preguntaron quien era el tal Víctor. Es el ayudante de Moncho Fernández al que le toca dedicar buena parte de su tiempo al trabajo con los pívots. Son varios los que han dado el salto desde Sar hacia la NBA o la Euroliga. El último, Laurynas Birutis.
—¿Qué siente al ver que Birutis regresa al Zalgiris?
—Piensas «otro más que hizo bien en venir al Obradoiro». Siempre es una satisfacción para el club ver que, los jugadores que llegan, cuando se van, son mejores, que los ayudamos en su formación y en su crecimiento personal. Cuando un jugador del Obra se va a un grande de Europa deja una satisfacción, nos refuerza en ese discurso de que Sar es un buen sitio para crecer.
—Pocos, pero también hay jugadores que se fueron antes de tiempo, como Minnerath o Filipovity.
—Cuando los fichamos es porque les vemos cosas. Luego, el jugador tiene que adaptarse. Creo que Minnerath venía de un baloncesto totalmente diferente al que se encontró aquí. Sufría mucho a nivel defensivo. A nivel ofensivo había hecho buenos partidos con nosotros. Después se fue a Rusia y a Francia, y dio un salto a la NBA. El cambio de una universidad pequeña a la ACB le costó mucho. Quizás no supo tener la paciencia y buscó la recompensa inmediata. Marko venía de la liga italiana y conocía el baloncesto europeo, pero también se encontró con un salto grande. Venía para el cuatro y se topó con Álex Suárez y Ellenson, que podían jugar en esa posición. Con la lesión de Álex tampoco es que creciera en minutos, tras entrar en el equipo Edgar Vicedo. Vio que prefería jugar más minutos a esperar.
—No es fácil tener esa paciencia.
—Pero hay quien la tiene. Pustovyi es un claro ejemplo. En el primer año jugó muy pocos minutos. En los últimos siete partidos no fue ni convocado. Al siguiente, a partir de la décima o undécima jornada, empezó a tener ya un crecimiento. Acabó muy bien ese segundo año y en el tercero dio el salto. Tuvo la paciencia de no irse el primer año.
—¿Aprovecha para recordarle que aquí sería bienvenido?
—Todas las semanas solemos hablar un par de veces. Tiene alguna opción de la ACB, alguna oferta muy buena. Ahora está con el equipo nacional, esperando también a que se mueva un poco más el mercado. Creo que lo veremos en Santiago, aunque difícilmente con la camiseta del Obradoiro. Quizás siga en España un año más.
—¿Le da alguna opción al Obra?
—Es muy complicado que Artem pueda volver al Obra. Son jugadores que se mueven ya en unos salarios a los que no puede llegar el Obradoiro. Siempre va a tener muy presente a este club. Estuvo muy contento aquí y lo considera su segunda casa. Es donde ofreció su mejor rendimiento. Pero es un profesional del baloncesto. Y a nosotros no jugar competición europea nos limita a la hora de fichar.
—¿Maxi Kleber es el jugador más completo al que ha entrenado?
—Kleber y Muscala. Igual Muscala, que podía hacer tanto el cuatro como el cinco. Kleber era más un cuatro, pero con un talento que ya se le veía desde el principio. Llegó aquí porque venía de unos años con lesiones importantes. Aun siendo jóvenes ya se les veía.
—¿Uno los cala ya el primer día?
—Sí, tardas muy poco en captarlos. Su rendimiento fue casi inmediato, prácticamente desde el primer día. A otros jugadores les costó un poco más, casos de Pustovyi, Salah, Enoch... Su proceso llevó más tiempo.