O Son do Camiño se apaga: «É hora de marchar, pero foron tres días espectaculares, de dez»

LA VOZ SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

«O próximo ano volveremos a estar aquí», confirmó Juan Fandiño, otro de los jóvenes al que el festival dejó Marca

18 jun 2023 . Actualizado a las 22:05 h.

Hasta aquí. El Son do Camiño comenzó a desmontarse este domingo para disgusto de algunos, que reclamaban más música; y alivio de otros, que pedían una tregua y volver ya casa. «É hora de marchar, pero foron tres días espectaculares, de 10», admitió un joven boirense mientras realizaba el camino de regreso a su tierra. La única pega, que el toque de corneta para desmontar las tiendas de campañas arrancó a las 11 de la mañana. Para los que se quedaron hasta última hora, demasiado pronto. La hilera de festivaleros, ataviados de mochilas, esterillas y bolsas, se fue encontrando con otra: la de los peregrinos del Camino Francés, igual de cansados, aunque más sonrientes.

En el auditorio del Monte do Gozo, más de un centenar de operarios arrancaron a primera hora de la mañana con dos tareas: limpiar y desmontar el gigantesco escenario principal, una tarea que duró horas y requirió camiones y grúas. También tuvieron un día más que intenso los trabajadores del servicio de limpieza, que se llevaron miles de kilos de basura.

XOAN A. SOLER

Esa fue la cara B de un Son do Camiño que cerró su último día con la actuación estelar de Aitana, teloneada por Vetusta Morla, uno de los éxito seguros de cada edición, y que antes tuvo dos actuaciones de relumbrón como las de Kaiser Chiefs y Royal Blood. «O próximo ano volveremos a estar aquí. Este Son do Camiño recordarémolo durante moito tempo», admitía Juan Fandiño, otro de los jóvenes al que el festival dejó marca.

A lo largo de los tres intensos días, por el Monte do Gozo pasaron más de 100.000 personas, suficientes para confirmar que el festival, a pesar de las críticas, sigue sumando público a raudales. Muchas de ellas se centraron en el servicio de autobuses lanzadera que conectaban el entorno del Monte do Gozo con los lugares marcados para dejar el coche. Los atascos en los momentos de mayor afluencia fueron otro punto a mejorar, destacaron los festivaleros que volvían a casa.