Así se libra la interminable batalla contra el vandalismo en Santiago: «Quitas unha pintada e ao día seguinte aparecen dúas»

Á. Sevilla / m. Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Grafitis que se podían ver ayer en Santiago
Grafitis que se podían ver ayer en Santiago Paco Rodríguez

Los grafitis brotan sin freno por la ciudad y algunos, apenas se eliminan, vuelven al mismo lugar en cuestión de un puñado de horas

12 mar 2025 . Actualizado a las 18:04 h.

Tapar el sol con un dedo. En eso se ha convertido la lucha contra el vandalismo en Santiago de Compostela. Si esta semana el icónico restaurante Dakar de la rúa do Franco —la calle más transitada del casco histórico— amaneció con tres cutres pintadas, el rastro de la pintura reapareció ayer por otros puntos de la ciudad. «Quitas unha pintada e ao día seguinte aparecen dúas máis», apuntaba un operario que, con un pequeño cepillo y tras usar primero una máquina de agua a presión, intentaba eliminar el rastro de un grafiti en plena rúa da Senra. La porosidad de la piedra dificultaba su tortuosa labor, lo que lanzaba un claro mensaje: quien ensucia la ciudad lo tiene mucho más fácil que aquel que intenta cuidarla.

Su testimonio es también la evidencia de una batalla perdida, en la que los vándalos campan a sus anchas mientras se esconden en la oscuridad. Las fuerzas del orden continúan sin ser capaces de poner coto a una problemática que se expande incesantemente por la capital. «Si no los pillas in fraganti, se van de rositas. Tienen que llevar el espray o la pintura con ellos para que una vez llegue el caso a un juez, paguen», confirma un agente de policía.

La amarga realidad es que el martes, la plaza Salvador de Praga, a unos metros de la de Cervantes, amaneció con una gran pintada. Un operario de la concesionaria de limpieza la eliminó un día después, reapareciendo de nuevo ayer. «Contra a ofensiva capitalista, avanzar no proceso socialista», rezaba el eslogan que firmaba la Creba Socialista, que en internet se define como un «espazo de encontro, debate e formación de militantes con vontade socialista na Galiza». Ese mismo mensaje se podía ver también en una pared de plaza de Fonte Seca, al costado de la Facultade de Xeografía e Historia, donde también se hacía un llamamiento a la manifestación del 10 de marzo. La lucha obrera, por lo visto, también necesita ensuciar las calles.

Operarios del servicio de limpieza del Concello de Santiago eliminaron las pintadas que aparecieron en la fachada del Dakar, en la rúa do Franco
Operarios del servicio de limpieza del Concello de Santiago eliminaron las pintadas que aparecieron en la fachada del Dakar, en la rúa do Franco PACO RODRÍGUEZ

Hasta el Ensanche

«O noso barrio cada vez está máis degradado. En vez de ennobrecerse, o que nos atopamos é pintadas cada día», precisa la directiva de la asociación de vecinos Raigame María Iglesias, quien dice que los trabajos de limpieza no se están llevando a cabo si no son los propios residentes los que avisan. «É importante que alguén lle poña remedio dunha vez a isto, porque vai a peor», afirma Iglesias, quien dice que en su edificio sufrieron la pegada de los vándalos: «E aínda que tivemos que pagar para que viñeran a limpar, o grafiti non se puido eliminar».

Desde el Concello de Santiago confirmaron que el mismo miércoles quedaron eliminadas las tres pintadas que sufrió la fachada del Dakar y apuntaron que, solo en el 2024, tuvieron que limpiar más de 900. «Moito teñen que estar gastando en esprais», cerraba el operario mientras cepillaba la piedra en A Senra.

El local social de San Lourenzo está repleto de grafitis

Jon Brokenbow, presidente de la asociación Río Sarela, que aglutina a los residentes del barrio de San Lourenzo, denuncia que la lacra de los grafiteros golpeó incluso a la fachada del local sociocultural. «Es una cuestión de educación. Falta una respuesta contundente a los ‘artistas callejeros’ por parte del Concello», precisó el responsable de la entidad, quien aboga por meter mano a una problemática que afea y degrada la imagen de la ciudad.