El IES de Teo ve la cárcel desde dentro: «Na viaxe de volta, ninguén falaba»
SANTIAGO

Diecisiete jóvenes entregaron en persona libros a reclusas de Teixeiro
30 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La cárcel de Teixeiro es la más grande de Galicia y en ella cumplen condena en torno a 1.800 reclusos. Conocer cómo funciona este centro penitenciario desde dentro no es nada fácil, sobre todo si la idea es que lo visiten adolescentes de 17 y 18 años de edad. El IES de Cacheiras (Teo) lo consiguió el pasado día 10 tras intensas gestiones y contactos del centro, ya que este tipo de visitas son no son habituales y requieren muchos trámites y permisos. Fueron diecisiete, porque solo podía participar un reducido grupo de jóvenes. Y así fue. Para las coordinadoras de esta actividad, las profesoras Trinidad Pazos y Teresa Rivera, y para la directora del IES, Olga Simón, fue una experiencia muy positiva, y el centro agradece especialmente el apoyo y el interés de las familias cuando se les planteó esta posibilidad.
La visita se organizó al módulo 1 de Teixeiro, denominado Nelson Mandela, en el que hombres y mujeres asumen la gestión del día a día. El grupo acudió sin temor alguno y con infinita curiosidad. Y cuando todo acabó, ya en el autobús se hizo el silencio y la introspección. «No viaxe de volta, ninguén falaba», recuerdan.
David Tubío Boo, Martín Rodeiro Aldariz, Sara Rodríguez Dapena y Antía Quintela Precedo, participaron en la visita y pese a los días transcurridos tienen muy presente la experiencia, sobre todo porque el preso que los recibió y era, casualmente, vecino de Cacheiras. En pleno módulo conocieron como funciona el sistema de autogestión y de talleres. «Eu pensei que todo estaba controlado polos funcionarios, e que a persoa que nos ensinou todo o módulo fose unha presa impactoume bastante», destaca David Tubío, que quiere enfocar su futuro laboral hacia la abogacía.
Durante la visita, este joven de Calo se interesó por la reclusa que los acompañó y respondió a todas sus dudas. David se interesó por su historia y evitó desvelar sus confidencias. Sí reconoció que lo que más le impactó fue interaccionar directamente con los reclusos, a los que vio como «persoas como calquera de nós», con el matiz de que, lógicamente, este tipo de visitas solo son posibles con reclusos muy determinados. Para Martín, el más joven y callado, la experiencia le resultó muy «interesante», pero si a alguien del grupo le despertaba infinita curiosidad visitar la cárcel de Teixeiro esta fue Sara Rodríguez, ya que se reconocer forofa de series de televisión que transcurren en prisiones. Tras visitar una, su visión cambió radicalmente. «Eu imaxinábame xente moi borde a atopei xente moi amable. Tamén imaxinaba máis barrotes e espazos superfríos, pero non foi así».
Antía Quintela tenía un punto de vista diferente, ya que quiere trabajar en el ámbito social, sobre todo tras la visita a Teixeiro, y ya daba por hecho que una persona encarcelada no suele ser muy distinta a cualquier otra.
«Unha presa dixo que tiñamos que estudar, que ela acabou alí por non ter educación»
La visita al centro penitenciario de Teixeiro fue para el IES de Cacheiras la mejor forma de completar su implicación en el programa Ás Esquecidas, que conecta a mujeres que están en la cárcel con personas del exterior, que les envían libros atendiendo a sus peticiones y gustos. El instituto teense participó por segundo año en esta iniciativa, lo que les sirvió como carta de presentación para la visita, ya que los participantes pudieron entregar en persona alguno de los libros, dejando recuerdos que calan.
A Antía no se le va de la cabeza una reclusa a la que se le saltaron las lágrimas cuando recibió un libro. «Díxonos que tiñamos que estudar porque ela acabou alí por non ter educación. Chorou coa dedicatoria que lle leu unha funcionaria porque ela non sabía», relata. Esta presa también recibió los típicos cuadernillos Rubio para aprender a leer y escribir. Si algo impacta a los participantes en Ás Esquecidas es que muchas mujeres piden libros para sus hijos o nietos, y en algunos casos son los únicos regalos de Navidad que pueden hacer. Y eso que, salvo contadas excepciones en las que tienen televisión en su celda, la mayoría debe permanecer doce horas en ella «e sen móbil», resalta Sara, asombrada, por lo que la lectura sería una opción ideal.
«A cela é moi pequeniña e o teito é moi baixo. Se eu tivese que pasar alí una noite daríanme tres ataques de ansiedade», añade Antía mientras David corrobora su sensación: «Vivir sen liberdade ten que ser terrible».