Reflexionemos

Cristóbal Ramírez

SANTIAGO

06 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Aveces la mente se va a las cosas lejanas que parece que no tienen relación con la comarca, pero es justo lo contrario. La flotilla rumbo Gaza, por ejemplo, que ha puesto más de actualidad por si fuera necesario la canallesca actuación de Israel. O el desarrollo de la guerra en Ucrania. Porque la inconsciencia que se vive en calles y concellos de alrededores deja algo perplejo: según como marchen los acontecimientos a miles de kilómetros así va a ser nuestro nivel de vida. O mejor dicho, de consumo.

Porque Santiago es un ejemplo de cómo lo que interesa es que quien llegue, gaste. Lógico, dirán muchos. Y cierto, es lógico, pero el debate es en qué. El consumo por el consumo tiene un límite que nadie sabe definir pero que todos avisan de que está cercano. Y ahora que acabó el verano, que el personal sale menos de farándula, aunque aquí una copa de vino normal no cueste los diez euros que cuesta en Noruega, se abre un período que no solo debería de ser de espera hasta el próximo julio, sino de reflexión

En ese sentido ha habido el viernes pasado una iniciativa que de alguna manera marca el camino a seguir. El Foro Plataforma Signus de Economía Circular ocupó toda la mañana en el Centro Galego de Arte Contemporánea, impulsado por una lucense de fuertes raíces compostelanas, una de esas personas que, residiendo en Madrid, nunca olvida su tierra. Por cierto, Signus es la responsable de la recogida en toda España de la mayor parte de los neumáticos usados. Y en el foro se habló de los valores de la economía circular entre la juventud que trabaja en el mundo del diseño. Una cosa menor, pero básica. Economía circular y juventud. O sea, el futuro. Reflexionemos.