El vial que trae de cabeza a los vecinos de Laraño: «Si vas a coger el bus, te juegas la vida»

Margarita Mosteiro Miguel
Marga mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Los residentes de la zona insisten en la peligrosidad de la angosta carretera que conecta Pardiñas y Paredes, donde denuncian excesos de velocidad durante el día y atascos en las horas punta

23 oct 2025 . Actualizado a las 07:58 h.

Si es usted uno de los usuarios de la carretera local que une Pardiñas con Paredes, y más concretamente la salida de As Galanas de la autovía Santiago-Brión con la carretera de Noia, en A Barcia, reconocerá que son pocos los que circulan a 30 kilómetros por hora, que es la velocidad indicada para esa pista, salvo que lo haga entre las 8.00 y las 9.00 de la mañana; entre las 14.15 y las 15.30 horas o, durante una hora, a partir de las 19.30. En estas franjas horarias, la velocidad está por debajo de los 30 kilómetros por hora señalizados como máxima. La pista recoge a los cientos de coches que escapan de los atascos de O Milladoiro, con la idea de adelantar unos minutos en sus desplazamientos a Santiago. Este miércoles, a las ocho de la mañana, en Paredes, un centenar de coches aguardaron más de 15 minutos para acceder a la carretera de Noia hacia A Barcia.

«Al salir de la autovía, entran en curva hacia Pardiñas, y lo hacen a toda velocidad. Deben pensar que van a seguir por un carretera amplia, pero no es así», explica Fátima Salteiro. Advierte que, salvo en los momentos de atascos en los que la velocidad baja, «el resto del día los coches van por encima de 70 y 80». No hay que olvidar que se trata de una pista estrecha, sin arcén ni aceras, sin pintar y sin iluminar.

PACO RODRÍGUEZ

El punto más conflictivo de la angosta vía está en la curva de Pardiñas hacia Laraño, donde ya hubo varios accidentes. «Todos por exceso de velocidad», denuncian los vecinos. Hace unos días, explican, «un coche se salió y fue a parar al otro lado de la carretera». Los coches se salen en un recta, «pero llegan a ella después de la curva, y si van a más de 50 con la carretera mojada, se salen». «Por suerte no había nadie caminando por esa zona cuando hubo accidentes. Si no te queda otra que ir caminando, tienes que hacerlo por la carretera», comenta Fátima. «No dejo que mi hija vaya a coger el bus, porque se juega la vida», asegura.

Al margen de los frecuentes accidentes, los vecinos denuncian la inseguridad que genera para los residentes de esa zona. «Sin arcén y sin aceras», recalca Julio Fernández, presidente de la Asociación A Xunlla de Laraño. «Solo hay un pequeño tramo de acera, cerca del centro social y de la unitaria, pero en el resto nada. Y el Concello, ni caso», recrimina.

Si algún vecino quisiera ir a coger el autobús metropolitano —no pasa ninguna línea urbana—, tendría que caminar por el borde de la carretera para llegar a una de las cinco paradas que hay en la carretera. «La marquesina de Pardiñas de Abaixo está llena de maleza, al igual que la de Pardiñas de Arriba. No están mejor las de Casas do Monte, Larañiño y Paredes», reprueba Fátima Salteiro. Considera que «lo peor es que dirán que no usamos el bus, pero no entienden que cogerlo es jugarse la vida».

PACO RODRÍGUEZ

Los vecinos plantean soluciones. Si las aceras no son posibles, proponen canalizar la cuneta y cubrirla con tierra para crear un sendero peatonal. «Nos dijeron que eso no se puede hacer, aunque lo hicieron en otros sitios», apunta Fátima Salteiro.