Es tan sencillo que no resulta difícil darse cuenta: si hay un líder, se avanza. Ese fue el caso de unos animosos y osados ganaderos que en los años 70 del siglo pasado convencieron a sus pares para unirse en un sindicato con el fin de mejorar sus condiciones de vida. Ahí están los ejemplos de Pancho Bello, Cándido Iglesias, Pepe Lañas y unos cuantos más en Negreira y A Baña para confirmarlo.
Fijémonos en la USC. ¿No hay líderes? Seguro que sí, pero a veces solo trabajan en el interior de su departamento, y ello conlleva una parte negativa. Pocos salen, encabezan algo e ilusionan a la sociedad. Por cierto que las excepciones son casi todas mujeres (no, no hablamos de las aspirantes de rectoras). Sí ocurre en Ferrol con un profesor de la UDC, Juan Luis Montero Fenollós, que podría estar viviendo como un rey sin esforzarse demasiado y con magnífica nómina. Pero ha preferido dar la cara, ocuparse de la cátedra de Arqueoloxía promovida por su municipio y no solo excavar un castro tres años seguidos, sino organizar exposiciones con los hallazgos, fotos y paneles, y convocar con enorme éxito jornadas de puertas abiertas in situ. Todo Ferrol lo sabe y la ciudad se muestra orgullosa de él, de su equipo, de los voluntarios que participan en los trabajos y de su castro, que por cierto es un poblado prehistórico como tantos.
En la comarca compostelana lo intentó hace años el Concello de Oroso con otro yacimiento que se encuentra pegado al Camino Inglés. Las gestiones no llegaron a buen puerto. Quizás si la USC se implicara (como uno de sus investigadores, Samuel Nión, en el castro Curbín, en Arzúa) se pueda presumir como hace Ferrol. Que en este caso es un notable ejemplo.