La hostelería compostelana, contra nuevas restricciones antitabaco: «Los clientes van a protestar mucho»

Yaiza mesa / s. l. SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

JACOBO RODRIGUEZ

Los hosteleros consideran innecesaria la prohibición de fumar en las terrazas y señalan que los fumadores conviven con civismo con el resto de usuarios

08 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los hosteleros Santiago vigilan con cautela la ampliación de la ley antitabaco aprobada en julio. Consideran innecesaria la prohibición de fumar en espacios abiertos y hacen hincapié en la buena convivencia que existe entre no fumadores y fumadores, de los que destacan su civismo.

El veto a los malos humos incluye conciertos, terrazas y paradas de autobús, entre otros espacios públicos. Forma parte de los cuarenta años de proyectos antitabaco, que Felipe González inició en 1988, cuando prohibió fumar en hospitales y centros escolares, y que amplió Rodríguez Zapatero con las restricciones del 2006, que incluyeron trabajo, transportes y locales de menos de cien metros que quisieran ser libres de humo. La regulación se endureció en el 2011, cuando fumar quedó prohibido en todos los interiores, normativa que en su momento causó rechazo pero que actualmente muchos hosteleros ven como un acierto. «Teníamos que hacer limpieza general de paredes y techo, y caía a chorretones la nicotina amarilla», afirma Carlos Quintela, propietario del café Suso. Pero no ve igual de beneficiosa esta prohibición en el exterior. Su local tiene una terraza en el soportal, muy frecuentada por fumadores en invierno, y considera que esta normativa le afectará. «Al principio la gente protestará mucho, porque aunque fume lo hará en la calle», apunta.

Miguel Viaño, dueño de la cafetería Lembranza y de O Rei do Bocadillo, también asume que fue mejor para la salud y la higiene la ley que prohibía fumar en interiores, aunque no ve igual de beneficioso trasladar ese veto al aire libre. Comparte la idea generalizada entre los hosteleros de que la convivencia entre sus clientes, sean fumadores o no, es buena.

Una opinión parecida la tiene Carolina Olivera, camarera en un local de Porta Faxeira que es todo terraza. «Cuando esa normativa sea una realidad, voy a venir con palomitas, porque va a ser un espectáculo», ironiza. A pesar de que la ley no ha entrado en vigor ya tiene que lidiar a diario en las terrazas con las personas que no toleran el humo. «Normalmente, los fumadores son respetuosos y, si hay niños o es CBD —marihuana legal—, se suelen levantar para no molestar. El problema son los talibanes del humo», asegura. Olivera sostiene que cada vez se fuma menos: «Los jóvenes casi no fuman. Yo tengo cincuenta años y, cuando era joven, todo el mundo fumaba. Ahora los chavales ni beben ni fuman». Julia Rosillo, encargada en Café La Morena, augura escenas parecidas. «Normalmente fuman en la terraza y hay buena convivencia. Quienes fuman CBD se apartan y listo. El día que haya que prohibir el tabaco va a ser muy complicado», advierte.

La restauración no dará su brazo a torcer tan fácilmente, augura Diana Ramos, estanquera en A Senra. «Los hosteleros se van a unir y a manifestar para que reculen, porque, si una terraza cuesta un dineral y la gente no se te sienta, lo que están es perdiendo dinero. Tendrán que llegar a un acuerdo entre restauración y Gobierno», afirma.

Aida Otero, educadora social, aporta otro punto de vista. Pide mayor concienciación desde las aulas, pues considera que sería una solución a medio plazo más eficaz para erradicar el tabaco. Coincide con Pere Caquete y Montse Pérez, peregrinos, que no ven la vía legislativa como la más acertada: «La gente hará lo que quiera, pero a escondidas», afirman.

«Se podrá si vamos todos a una»

Carlos Quintela, del café Suso, se pregunta si es realmente necesario ampliar las restricciones de la normativa antitabaco ahora. «¿No tiene este Gobierno cosas más urgentes sobre las que trabajar? Si vamos toda la restauración a una, no va a haber problema más que en los primeros días, el problema sería si fuéramos individualmente cada uno», argumenta Quintela.

«Tienen que ver cómo conciliar»

La educadora social Aida Otero defiende que «la calle es de todos y tenemos que convivir en armonía, pero tampoco pueden hacer que los fumadores desaparezcamos de los espacios públicos. Una solución es que a partir de una hora, como las diez o las once de la noche, podamos fumar sin molestar a nadie. Tienen que ver cómo conciliar», apostilla.

«Fumar en terrazas no molesta a nadie»

Miguel Viaño, de O Rei do Bocadillo y la cafetería Lembranza, subraya que «cada vez están restringiendo más libertades. Si quieren quitar el tabaco que lo hagan desde la raíz, subiendo el precio, pero que se fume en las terrazas no molesta a nadie. Nos adaptaremos porque no quedará más remedio», declara Viaño, que recuerda la prohibición del 2011 como una mejora para la salud.

«Se pone en peligro el turismo»

Montse Pérez, peregrina que acaba de llegar a Santiago, alerta del impacto que la prohibición de fumar en las terrazas tendrá en el turismo. «Hemos hecho el Camino sin fumar y lo que más estábamos esperando era llegar y estar en una terraza comiendo, bebiendo y fumarnos un cigarrillo. Si se cargan esto, peligra el turismo», considera esta peregrina.