Con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, las principales organizaciones gallegas reivindican una acción que debería ser permanente
18 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Este miércoles, 19 de agosto, se celebra el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, una fecha que no debe servir de forma esporádica, sino para reivindicar que la ayuda humanitaria es necesaria durante todos los días del año y en diferentes puntos alrededor del mundo. La oenegé Farmamundi, la Asemblea de Cooperación pola Paz y la organización Entreculturas son tres de las entidades gallegas que más ponen el foco en colaborar con muchas de las causas humanitarias que lo necesitan. Todas ellas actúan en más de un país, y alguna lo hace en emergencias tan importantes como las de Colombia, Venezuela, Gaza y Sudán del Sur.
La respuesta ante una crisis humanitaria no es puntual, sino que abarca desde la respuesta inmediata hasta la post-emergencia, con casos muy recientes como el terremoto en Colombia o el anterior seísmo en Venezuela. Héctor Castro, delegado de Farmamundi en Galicia, reivindica que «la crisis no acaba cuando se apagan las cámaras», y subraya la importancia de garantizar servicios esenciales mediante clínicas móviles y distribución de fármacos en alianza con entidades locales. Castro destaca también la importancia de una solidaridad canalizada a través de donaciones económicas «a organizaciones especializadas», y no enviar medicamentos a particulares que no garantizan los criterios internacionales de calidad. Esta fórmula permite adquirir los insumos en mercados locales y acelerar la entrega.
Para aquellas crisis humanitarias que parecen no tener final, como Gaza, la Asemblea de Cooperación pola Paz (ACPP) enfatiza en que trabajar sobre el terreno implica «localizar la ayuda», de forma que se redistribuyan recursos apoyándose en redes locales palestinas. Jacobo Varela, coordinador regional para Oriente Medio, señala que la ayuda dentro de la Franja se organiza a través del sistema de clústers que coordina la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, pero tropieza con las restricciones impuestas por las autoridades israelíes en el control de las fronteras.
Las causas olvidadas
Entreculturas centra sus esfuerzos en aquellos escenarios olvidados, pues, aunque hay cerca de 130 conflictos activos en todo el planeta, solo unos pocos cuentan con la cobertura mediática y la ayuda humanitaria necesaria. El ejemplo más evidente es el de Sudán del Sur, donde en la actualidad el 90 % de la población vive en la pobreza, ocho millones de personas sufren hambre extrema, y otros muchos huyen de las zonas de más violencia.
Luca Fabris, coordinador de Migraciones Forzosas y Cooperación Internacional de esta ONG, explica que Entreculturas trabaja en Sudán del Sur desde el año 2001, y colabora con el Servicio Jesuita Refugiado para mezclar los servicios básicos, como la alimentación y la salud, con acciones que se centren más en el largo plazo. En este sentido, Fabris recalca la importancia de la educación y la salud psicológica como «su apuesta principal». Desde la organización sostienen que «los colegios deben ser la base», pues de ese modo se cumplen dos objetivos: los niños están a salvo y, además, aprenden a convivir y a comportarse de la mejor manera con los demás.
Grandes recortes
La financiación total de ayuda oficial al desarrollo (AOD) es cada vez menor. Según datos ofrecidos por The Lancet y el IS Global, se redujo un 21 % respecto al año 2023, lo que provocará 22,6 millones de muertes de aquí al año 2030. Además, por primera vez en este siglo, se prevé un repunte de la mortalidad infantil. La mayoría de las oenegés colaboran desde el triple nexo (acción humanitaria, cooperación en el desarrollo y construcción de paz), en una acción que busca no solo la ayuda puntual, sino garantizar los medios necesarios y los derechos humanos con vistas a más tiempo. Sin embargo, si quien más puede ayudar no lo hace, estas acciones tendrán cada vez menos efectos positivos.