La zona, presidida por el río Samo, tiene espacios para las familias
19 oct 2025 . Actualizado a las 11:33 h.El área recreativa de Ponte Carballa no es solo un lujo para los ayuntamientos de Frades y Mesía, unidos aquí por el río Samo, sino también un ejemplo para el resto de Galicia. Su concepción salió de una mente pensante bien amueblada, sin vacuidades ni concesiones a la galería: se trataba de aprovechar un espacio para disfrute de quien lo pagaba con sus impuestos, y de hacerlo respetando la naturaleza lo más posible, convirtiéndolo en seguro, recuperando un molino y pensando que allí iban a ir —y van, vaya si van— familias con niños. Tan sencillo como eso. Y se consiguió.
La impresión que da es que un concello y otro emprendieron una feroz y muy sana competencia para lograr que su parte del área fuera la más atractiva. Por supuesto, a unos usuarios les agradará esta más que la otra y viceversa, pero tendrán a este lado del Samo o en la ribera de enfrente prácticamente los mismos servicios. Claro que de esa frase no se puede deducir que sean iguales. En absoluto: el territorio de Frades es más salvaje y al de Mesía se le puede aplicar aquel concepto del gran divulgador del mundo natural gallego que fue el marino José Curt (y que sigue esperando un homenaje o reconocimiento; por cierto, no era gallego) de «naturaleza domesticada».
Hay otra diferencia: el molino, que a su vez es uno de los dos puntos no negros, pero sí grises: necesita un arreglo no el edificio en sí, bien recuperado en su día, sino sus inmediatos alrededores, abandonados por completo esos últimos metros del acceso, con multitud de ramas tiradas que impiden el paso.
Lo otro que procede mejorar es la iluminación, irrelevante ahora mismo pero que se agradece en verano, cuando grupos de amigos prolongan la jornada en vacaciones o fines de semana.
Para llegar ahí desde el sur se deja la AP-9 en la salida de Ordes y al alcanzar la carretera se elige la derecha durante seis kilómetros y medio. Va a aparecer un desvío a la izquierda un poco tapado, aunque sí está señalizado (Olas, Fontao, Piscifactoría y Área recreativa Ponte Carballa). Como buena referencia, se halla quinientos metros después de una farmacia que queda a la misma mano.
Por pista ya mucho más humilde pero sin que aparezcan grandes estrecheces, y dejando atrás un pequeño hórreo de madera muy bien cuidado y con teja curva gallega, el descenso suave va a ser constante durante mil cien metros hasta alcanzar el doble objetivo: la orilla de Frades, con un gran panel explicativo, y la de Mesía, al lado de los contenedores, que por cierto están ocultos y no agreden visualmente.
PARA NIÑOS
Los menores tienen su espacio de juegos y, además y por supuesto, seguro: en la parte de Frades y en la de Mesía les esperan parques infantiles, y no de los minúsculos.