Los santiagueses pagan cinco millones más por el IBI que hace dos años

Los ingresos suben un 16 % sobre el 2017 aunque retroceden un 5 % repecto al 2018


santiago / la voz

El Ayuntamiento ha rebajado las expectativas de ingresos por el impuesto de bienes inmuebles (IBI) en más de un 5 % para este año, aunque eso no supone que decrezca la carga impositiva sobre los compostelanos, que en conjunto tendrán que aportar 34,4 millones a las arcas municipales por ese tributo. Ese retroceso era más que esperado tras el impacto extra que tuvo el pasado año en las cuentas de Raxoi la reciente regularización catastral. Pero si se confronta esa expectativa con el 2017, al margen del extra de los atrasos, los ingresos subirán un 16 %.

Los más de 11.500 inmuebles inspeccionados por la Dirección General del Catastro no solo generaron nuevas altas de construcciones no declaradas, y la actualización de recibos por ampliaciones y mejoras, sino la reclamación de los atrasos no prescritos sobre esos valores catastrales. Y estos últimos, los atrasos exigidos en el 2018, fueron ingresos extra no cuantificables ya en el presupuesto del 2019. Eso explica el retroceso de la previsión recaudatoria para este año (34,4 millones) después de contar con 36,4 millones en el 2018.

Así es sobre el papel, pero los ingresos que gravan los bienes inmuebles crecerán, y de forma importante, con respecto al 2017: prácticamente 5 millones (4,8) de euros. Es lo que aporta la comparativa entre las previsiones iniciales de ingresos. Las del 2017 apuntaban prácticamente a los 30 millones (29.620.000 euros), aunque el ejercicio se cerró mejorando esas expectativas en 643.000 euros. Las del 2019 las sitúan de inicio en los 34.440.000 euros, aunque el desembolso finalmente podría ser mayor: es habitual que las liquidaciones en este impuesto superen lo presupuestado. Así ha sido en todos los ejercicios liquidados de este mandato.

Nuevas altas

Esos 4,8 millones de incremento con respecto al 2017 salen esencialmente de las nuevas altas que la regularización catastral incorporó al padrón contributivo, pero también de la actualización de recibos vinculada a la ponencia catastral que está en vigor desde el 2010. La repercusión de esa actualización (una media de casi el 6 % anual, aunque su vigencia vence con este ejercicio) supone un incremento anual de los ingresos municipales por encima de 1,2 millones. Esa fue su repercusión sobre el padrón del 2018 (pese a que el gravamen municipal se congeló, como ahora). Pero en esta ocasión se situará por encima, porque ese 6 % de media no solo se aplicará sobre un censo robustecido por la regularización catastral, sino sobre una base de cotización más elevada, la que se ha ido consolidando anualmente con la actualización de la revisión catastral del 2009 y con la incorporación de los nuevos inmuebles, ampliaciones y cambios de usos que destapó la regularización del 2017 y que no constaban a nivel contributivo.

El movimiento natural del censo tributario, ya sea por nuevas construcciones o por el vencimiento de períodos bonificadores para viviendas de promoción pública, también incide en la cifra total de ingresos, aunque de forma anecdótica, y más con el sector de la construcción todavía apocado tras el largo período de crisis.

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