El personal sanitario recibe desde hace días aplausos justos y merecidos para reconocer su encomiable labor. Sus esfuerzos, entrega y éxitos no se discuten. Es una profesión imprescindible. A su lado hay otros servicios también necesarios y muy en primera línea. Entre ellos la educación. Miles de familias viven en directo estos días en sus hogares la evolución del alumnado. Hay preocupaciones que dependen de decisiones administrativas: las reválidas, la selectividad, la reanudación de las clases, el fin de curso, entre otras. Mientras, a casa llegan tareas encomendadas por docentes que, en muchos casos, están al límite. Enseñar desde casa, además de resultar nuevo y excepcional, es un trabajo para el que faltaban experiencia, preparación y medios. Además de utilizar ordenadores personales, o el servicio de Internet particular, los espacios de casa no siempre son los adecuados para un trabajo intenso como el que les exige este confinamiento. Hay docentes que dicen que nunca han tenido un horario tan amplio para intentar atender las necesidades de un alumnado diverso. La Confederación Anpas Galegas analiza en un extenso documento, difundido ayer, incógnitas que plantea la situación actual, iniciada cuando la segunda evaluación del curso no estaba acabada, y que se desconoce cuando finalizará. Un curso que entienden debe considerarse «como unha excepción completa ao normal decorrer do sistema». En las próximas semanas se verán decisiones. Pero ahora mismo también hay que sumar esos otros aplausos, merecidos, al amplio colectivo docente dedicado, ejemplar en estos momentos difíciles y de los que tanto se aprenderá.