Milladoiro volvió a triunfar en el Festival de Ortigueira McGoldrick, Budiño y Capercaille protagonizarán la segunda jornada Uxío es nieto de Woodstock. De él ha heredado el pachulí, la afición por la flauta y la guitarra. También ama los perros y tiene la guerra declarada a las prohibiciones. Su amiga Vanessa prefiere empezar el día con unas gotas de Lavanda, aunque por tres días compartirá el aroma del pachulí con su compañero. El Festival Celta de Ortigueira es un crisol, no de razas precisamente, sino de tribus urbanas que ya han tomado la tranquila villa del norte para desesperación de algunos nativos. Las calles están imposibles
14 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.F.F. ORTIGUEIRA . El aroma marino se entremezcla con otros más humanos y pecadores, aunque el sonido es único. Las gaitas escocesas se entienden de maravilla con el violín de Eillen Ivers, que ayer protagonizó el primer gran concierto del certamen, que ya va por la decimosexta edición. Mientras la artista norteamericana entretenía al ya numeroso público que se amontonaba ante el escenario principal, riadas de gentes se acercaban a la Alameda (la únicamente manera es a pie o en barco) para disfrutar _muchos no por primera vez_ de los artistas de la noche. Milladoiro deleitó a propios y extraños con una cuidada selección de sus temas, con un auténtico sabor folclórico. Noite Intercéltica Uxío, Vanessa y compañía continúan hoy la fiesta con una Noite Intercéltica, aderezada por el irlandés Michael McGoldrick, el gaiteiro gallego Xosé Manuel Budiño y los escoceses de Capercaille. Los conciertos comenzarán pasadas las diez y media de la noche. En la villa ya hay 40.000 fans del folk, pero hoy se espera la gran avalancha. No cabrá ni un alfiler.