Aguiño, capital de la percebada Tonelada y media de percebes consumieron los miles de asistentes a la fiesta gastronómica celebrada ayer en Aguiño. El día amaneció nublado y los menos optimistas presagiaban el fracaso de la degustación, su vaticinio no pudo ser más erróneo. Las colas para adquirir una ración, comercializada al módico precio de 1.500 pesetas, eran kilométricas. En las mesas colocadas bajo una carpa de seiscientos metros cuadrados, los platos llenos sustituían a los vacíos en una cadena sin fin.
23 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Si el crustáceo bajaba bien, los comensales tampoco repararon a la hora de consumir vino. A las tres de la tarde, la organización tuvo que ir a buscar reservas para impedir que el personal se quedase con el gaznate seco. Las empanadas también volaron y, por la tarde, de los percebes ya sólo quedaba la piel. Una vez más, el pósito se quedó corto, y eso que se cocinaron doscientos kilos más que el año pasado. Pero, ya se sabe, ante un plato de percebes son muy pocas almas las que logran reprimirse. Loyola repite Entre los cientos de asistentes se encontraba la comisaria europea, Loyola de Palacio, que después de haber probado los percebes de O Roncudo quiso catar los de la ría de Arousa para llevarse a Bruselas información de primera boca sobre la excelente riqueza marisquera de las rías gallegas. Se desconoce si el atracón de percebes de la comisaria le ha causado algún problema digestivo.