Boris Izaguirre, director y presentador de «El anfitrión» Lo primero que hay que aprender para enfrentarse a Boris Izaguirre es que guarda bajo la manga todos los secretos del arte de la seducción, capaces de desarmar al entrevistador más íntegro. Lo segundo, que lo primero no sirve de nada porque, hagas lo que hagas, acabarás sucumbiendo. El principal fenómeno comunicativo de España en este año estrenó ayer su primer programa, «El anfitrión», pero hoy estará también en la vuelta de «Crónicas Marcianas».
24 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El de ayer fue su primer programa como director y presentador de un espacio televisivo. _Si se para durante cinco segundos a pensar en todo lo que está viviendo, ¿qué le pasa por la cabeza? _Que me tengo que meter en la ducha. Tengo que nadar un poco más porque me concentro de una manera tan impresionante que me aíslo. Y entonces estoy mucho mejor, más lúcido, más sereno... _¿Tanto le estresa la popularidad? _Lo más tremendo de la fama es que se instala en tu vida. Es como una persona que no existe, como una sombra. Y eso es lo que logra alterarte. Si a esto le sumas más responsabilidades, más compromisos, desde luego, lo que más necesitas es capacidad de concentración, un cierto silencio, una calma interior... _Y ahora una nueva preocupación, con este programa en solitario... _Sinceramente, para mí era más fácil cuando estaba en Barcelona y en Marte, porque Barcelona es más sosegada y Madrid es apabullantemente social, y todo son salidas, ven para acá, ven para allá... Entonces, me he convertido en una persona más bien antipática, por eso yo creo que he decidido hacer este programa. Porque así no tengo que ir a ninguna fiesta, que vengan a mi casa y la hagan allí. _El cine es una de sus pasiones. ¿Preferiría ser chico Almodóvar o estrella de Hollywood? _Soy chico Sardá. Javier me ofreció lo que siempre necesité, que era descubrir el hombre catódico que hay en mí. _Sardá ha dicho que lo importante no era lo aprendido de usted, si no lo que había vivido a su lado... _Bellísima declaración. Sin duda, de cara al público, hemos creado una pareja fascinante, y de cara a nosotros dos, lo que él ha dicho: hemos vividos y estamos viviendo momentos sensacionales. _¿Sería capaz de renunciar a su hueco en «Marte»? _No, porque no quiero renunciar a Javier. Quiero estar con él, y con Fuentes, y Rosario y Mariano y con Galindo. Somos una magnífica familia y vivo momentos de gran diversión allí. No quiero renunciar este año a eso.