Los responsables de la investigación nuclear europea han decidido clausurar el segundo acelerador de partículas más grande del mundo La búsqueda del Santo Grial de la Física se paraliza en Europa durante un tiempo, pues las recientes pistas sobre su existencia no bastan para mantener funcionando el LEP, el mayor acelerador de partículas del continente. Este anillo de 27 kilómetros, construido bajo la frontera franco-suiza, ha sido el buque insignia de la ciencia europea durante once años.
08 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Unos prometedores resultados científicos sirvieron para indultar al LEP, el acelerador de partículas más grande de Europa, que debía haber sido desenchufado a finales de septiembre. Pero la medida de gracia ha durado poco más de un mes, y el cierre de la instalación fue anunciado ayer por Luciano Maiani, director del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN). Los investigadores del prestigioso laboratorio habían descubierto en los últimos meses incidios sobre la existencia del bosón de Higgs, una pequeña partícula denominada el Santo Grial de la Física desde que hace treinta años un británico se la inventó, definiéndola como responsable de que la materia tenga masa. En el CERN todavía no han conseguido ver la escurridiza partícula subatómica, sino simplemente detectar una sombra que podría pertenecer también a otra, como aclara Maiani. El relevo Por ello, considera más rentable centrar los esfuerzos y las inversiones económicas en la construción de un nuevo acelerador, el LHC. Según Maiani, mantener el LEP un año más en funcionamiento retrasaría la puesta en marcha del nuevo aparato, con mayores posibilidades de estudiar en profundidad la materia. Para construir el futuro acelerador se aprovecharán las instalaciones del jubilado ayer tras once años como bandera de la investigación europea. Es un gigantesco anillo de 27 kilómetros de circunferencia, excavado con precisión milimétrica a 100 metros de profundidad, bajo la ciudad suiza de Ginebra y cruzando la frontera con Francia. En 2005, el LHC debería estar terminado y tomar el relevo del LEP, la máquina que demostró que esas partículas aún más pequeñas que los electrones y los protones existen fuera de la mente de los científicos. Muchos de ellos consideran que para entonces los americanos habrán conseguido detectar el bosón de Higgs, con la casi segura recompensa del Nobel.