Fernando Molina, presidente saliente de la Asociación Forestal de Galicia Tras quince años al frente de la Asociación Forestal de Galicia, Fernando Molina dejó su cargo de presidente de este colectivo dedicado a mejorar la silvicultura y el desarrollo sostenido del monte. Ahora ha pasado el testigo al economista José Represas, elegido ayer como su sustituto en una asamblea extraordinaria de esta asociación. Aún así, seguirá pegado a los árboles y defendiendo que en Galicia, para hacer rentable el monte, hay que agruparse.
16 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Galicia, desde el punto de vista ecológico, posee un clima y un suelo adecuados para el desarrollo del monte. No ocurre lo mismo con la estructura. Al menos así lo entiende Fernando Molina para quien «esa microparcelación con terrenos de, a veces un tercio de hectárea, hacen que la producción forestal sea un cúmulo de defectos, porque crea dificultades insuperables». -¿Hay que agruparse? -Nuestra asociación aboga por hacer agrupaciones con varios paisanos, sin llegar a la concentración parcelaria. Así se pueden atender muchos objetivos, como hacer unas pistas, una estructura adecuada al sitio o luchar contra los incendios. Esa agrupación es imprescindible para que el monte tenga un mínimo carácter rentable como empresa. -Aquí habla de los montes particulares, ¿qué me dice de los públicos? -Los públicos tienen el problema del deslinde. Esas son parcelas muy buenas para ser explotadas, pero muchas tienen el problema de que están paralizadas. -Es primordial recuperar la superficie forestal para crear industria. -Hay que saber aprovechar los productos del monte, de manera que tengan un destino ideal. El árbol tiene que transformarse, hace falta tener empresas. Pero que quede ahí como un elemento medioambiental tampoco es la solución, porque la gente tiene que vivir de algo y ganar dinero. -Ha sido director durante cuarenta años del Centro de Investigaciones Forestales de Lourizán. Ahí se han preparado investigadores... -En el centro había seis o siete investigadores y, además, muchos becarios. Desde allí se hacía una labor de difusión importante. Por ejemplo, desde allí se organizaron las praderas en medio de los montes para Icona. Ahora se han generalizado y la gente ha aprendido a hacerlas. -¿Y las setas? -El desarrollo de las setas se debe por completo al centro de Lourizán. Se dieron muchos cursos y se enseñó a la gente a localizarlas. Además de la recogida como deporte, su comercialización también genera beneficios. Hay montes que dan más dinero por las setas que por la madera.