No esta mal la escultura ¿a qué no? Forma parte de un concurso anual que celebran en China aprovechando el frío y el hielo. Y, si no fue la ganadora, lo merecía. Desde luego, la escultura da para algunos chistes fáciles, pero no los vamos a hacer, ¿verdad? PAULA, A LO VIRTUAL. Además, es muy posible que estén prestando más atención a la foto de Paula Vázquez que a la otra. ¿Me equivoco? Y lo de que es una foto de Paula Vázquez nos lo imaginamos porque, visto el reportaje, quedan serias dudas sobre la identidad de la modelo que rinde homenaje a la moneda única. Menudo trabajo de edición de imagen que se han marcado en Interviú. Para empezar, la cara de Pauliña varía sustancialmente de una imagen a otra. Y sus atributos igual. Crecen y decrecen en función del país. Les presentamos aquí la versión francesa, elegida por un selecto grupo de expertos como la mejor del ?ejem? especial sobre la Unión Europea que publica el semanario. ¿Es Paula? Pues será, pero no lo parece. Eso sí, la ferrolana hizo más que posar como modelo. Según la ficha del reportaje, la idea original es suya y parte de los bocetos y dibujos sobre los que se hicieron las fotografías y los retoques, también. Si no se hubieran pasado tanto con el maquillaje virtual, hasta le habría quedado bien. JULIO IGLESIAS, ABUELETE. Ya está. Chábeli dio a luz y Julio Iglesias e Isabel Preysler ya son abuelos. El bebé se llama Alejandro y nació en el hospital Jackson de Miami. Y los dos se encuentran bien, según el portavoz de la pareja, a pesar de que el embarazo sólo llevaba seis meses de desarrollo. El padre de la criatura, Christian Altaba, encantado, claro. Y las revistas del corazón, trabajando a tope, supongo. Veremos como le sienta al glamour de Julio e Isabel eso de ser abuelos. LA AGRESIÓN DE METTE-MARIT. Cuentan que fue la bomba. Al parecer, la pareja real noruega iba a descender del avión en un viaje interior por Noruega cuando Mette-Marit se puso a discutir con su secretaria personal, molesta porque le habían tomado unas fotos dentro del avión. Cuando Haakon intentó calamarla, a la princesa se le escapó un sopapo que fue parar directamente a su marido. El problema es que la portezuela del avión estaba abierta y bastante gente mirando. Incluso un canal local de televisión. Mette Marit ya ha perdido perdón públicamente por el momento furia que tuvo con su marido. Es que a la princesa le da pánico volar. Y Haakon pagó los platos rotos.