Sin despeinarse

La Voz

SOCIEDAD

07 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

En la ciudad mormona de Salt Lake está todo preparado para inaugurar los juegos olímpicos de invierno. El sitio debe ser lo más aburrido del mundo, aunque sólo por la cercanía del lago salado (de ahí el nombre de la villa, ¿lo pillan?) y sus competiciones de coches a mil por hora valdría la pena ir. Ah!, y porque es la base para visitar la reserva de Yellowstone, donde el oso Yogui. Bueno, que me disperso. El caso es que los deportistas entrenan estos días sin descanso pero sin despeinarse. Como Hekki Sorsa, de Finlandia: ya lo ven preparado para cualquier contingencia. Es una solución, porque realmente nunca me había planteado lo mucho que te puedes despeinar al hacer snowboard. Pues tomen nota, pronto veremos las pistas españolas convertidas en punkilandia. CUESTIÓN DE ESTÓMAGO. Realmente, hoy tengo muchas cosas que contarles, y de lo más variadas. Por ejemplo, tengo un descubrimiento médico que me ha dejado de piedra: los tapones en los oídos que suelen sufrir los niños se deben, en muchos casos, a problemas gástricos. Es imposible de explicar claramente pero deduje que gracias a un estudio, unos médicos británicos descubrieron que el reflujo gástrico de los bebés les causa el tapón de oídos. La pregunta es: ¿tan lejos llega el reflujo? Y les recuerdo a todos los médicos, enfermeras y sanitarios en general que me quieran poner verde por este cúmulo de imprecisiones, que en los nuevos correos de La Voz soy alba.diaz@lavoz.com SUIZA Y LOS REGALOS. Los suizos han organizado una exposición curiosísima: con los regalos que los distintos estados han entregado a la confederación a lo largo de la historia. Hay una placa de la coronación de Alfonso XIII, pero también otras cosas singulares: un busto de Cristo del siglo XV, donado por el Papa; una alfombra asiática con el retrato, en el centro, de Adolf Ogi, ex presidente suizo; un par de espuelas chilenas; un belén con figuras de nácar entregado por Yasir Arafat; un bastón de madera rematado en una cabeza de elefante regalado por Kofi Annan... de todo un poco, vamos. PASTOR REAL. Siguiendo con el popurrí de hoy, contarles que el príncipe Carlos se alojó por primera vez en un Bed and Breakfast, el tipo de hotel rural y tradicional inglés que dan «cama y desayuno» (hoy les podría regalar un traductor, la verdad). El heredero intenta dar un impulso así al deprimido sector del campo británico, que entre ovejas contaminadas y vacas enloquecidas no levanta cabeza. El caso es que Carlos, más rural que nadie (¿Por qué no lo ficha Terra de Miranda?) pagó sus 40 euros (6.650 pesetas), se levantó viendo la campiña y los lagos y lo primero que dijo fue «maravilloso», que suena muy inglés incluso en español. Y de príncipe a príncipe, aunque no tienen nada más en común: Federico de Dinamarca. El guapísimo hijo del «inútil» (sic) deprimido que les contaba ayer se irá a vivir a un castillo en primavera. Pues yo estoy disponible para cruzar Europa e instalarme allí con él; claro que Mary Donaldson tampoco tiene el más mínimo inconveniente en cruzar el planeta entero (desde Australia) para lo mismo. BESOS DE GUINESS. En Teruel recrean durante estos días la leyenda medieval de los amantes de la villa del Torico, aunque con una novedad: la invitación pública para que las parejas acudan a besarse el domingo a las dos de la tarde ante el mausoleo de los amantes. La historia de Diego de Marcilla e Isabel de Segura será, pues, la excusa perfecta para demostrar amor. Y yo sin tener con quién ir...