Muchos hombres y mujeres se encuentran actualmente en una de las épocas más duras del año. Si antiguamente la cuaresma era tiempo de ayuno, ahora, esos sacrificios se desplazan a la primavera, cuando miles y miles controlan excepcionalmente su dieta para lucir tipo en la playa o fuera de ella. Lo malo es que muchos intentos fracasan por el camino. Así que las penurias pesan sobre la mente, añadidas a un sentimiento de culpa por no haber tenido la voluntad suficiente. Pues bien, para todos aquellos que sufren y que han tirado la toalla, un consejo: si no tienen problemas de salud, no se coman el tarro. Y si se lo van a comer igual, ahí tienen la foto de Sarah Fergusson, la duquesa de York que, después de haber tenido problemas para atravesar alguna puerta estrecha, hay que ver el tipazo que luce ahora. La foto es del martes por la noche y corresponde a una cena benéfica celebrada en Londres. Y, en realidad, se trata de un estímulo. Si Sarah Fergusson ha conseguido ponerse así, ¿qué no podremos hacer los demás? : ENCUENTRO EN EL FIN DEL MUNDO. Mientras piensan si vale la pena o no sufrir para presumir, les cuento una historia conmovedora. Resulta que ayer iban un grupo de jubilados italianos de gira por Galicia y dieron con sus huesos en Finisterre. Y allí, al lado de ese faro que un día fue el fin del mundo, el grupo decidió hacerse una fotografía, incluida la guía gallega, Rosa Castro. Lo primero, claro está, fue buscar al amable paseante que se hiciera cargo de apretar el botón, con tan buena suerte que el primero que aceptó fue otro italiano. Y cuando el señor los tenía a todos enfocados se dio cuenta de que una de las mujeres que estaban en el grupo era su profesora, a la que no había vuelto a ver desde 1957. No me digan que no es casualidad, estos dos italianos que se fueron encontrar en el faro de Finisterre. El alumno se llama Pier Paolo Magalotti y la maestra, Carla Santini. Seguro que ninguno de los dos olvidará su primaveral viaje a Galicia. : UN FANTASMA PARA CLAUDIA SCHIFFER. Ya saben ustedes que la top model se casó el pasado sábado en una mansión británica que la pareja adquirió en Suffolk. Cuando aún resuenan los ecos de la boda, la asociación Club de Fantasmas del Reino Unido ha remitido una carta a Claudia Schiffer avisando que tiene un fantasma en casa y que mucho cuidado con lo que hace. Al parecer, en la mansión habitó en el siglo XVI una monja llamada Penélope cuyo espíritu vaga desde entonces por la residencia. El club le pide a la Schiffer que tenga mucho cuidado con unos cuadros que representan a la religiosa y la madre superiora que tuvo en su día. Considera el club que ambos cuadros forman parte «del rico patrimonio de fantasmas y creencias sobrenaturales de este país» y que, si la pareja acaba por venderlos o retirarlos, una maldición recaerá sobre ellos. Sin duda, se trata de una noticia inquietante. Especialmente si se ha pagado por la casa la bonita cifra de ocho millones de euros. Aunque, a lo mejor, el despampanante precio tenía mucho que ver con incluir en el lote un auténtico y genuino fantasma británico.