Desde siempre, el vino ha atraído a numerosas personas procedentes de sectores ajenos a la agricultura. Su calidad de producto natural pero altamente sofisticado y sus posibilidades como inversión han propiciado aventuras que ya son sobradamente conocidas, como es el caso del director de cine Francis Ford Coppola, que elabora su propio vino en California. Su colega José Luis Cuerda, vinculado a Galicia a través de películas como El bosque animado o La lengua de las mariposas , se ha comprado un viñedo que todavía no está en fase de producción en Cubilledo, Gomariz, en el municipio ourensano de Leiro. En la misma provincia hizo sus pinitos el catedrático de Economía Ramón Tamames, aunque hace ya un decenio que abandonó el proyecto. El presidente del Celta, Horacio Gómez, también ha puesto en marcha un proyecto denominado Regina Viarum , y que se apoya en tres zonas vinícolas diferentes: Ribera del Duero, donde quiere elaborar un vino de calidad, Ribeira Sacra y Rías Baixas. En la zona del Sil ya ha construido una bodega en Amandi, y dispone de una superficie controlada de seis hectáreas. Ya está a punto de servir su vino al mercado. En Rías Baixas ha dedicado a albariño una parcela de 50 hectáreas. El caso de empresario de otro sector interesado por la viticultura más conocido es el de Roberto Verino. Bajo la denominación de Terra do Gargalo ya ha elaborado durante cuatro años vinto tinto y blanco. «Estoy disfrutando muchísimo», dice de esta aventura el modisto, que también exportará su producción al extranjero.