Adicción a la lectura

La Voz

SOCIEDAD

15 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Esto es lo que yo llamo tener un buen bagaje cultural. Lo único malo que tiene ser un fanático de la lectura es que llega un momento en que las estanterías de casa se acaban y los libros empiezan a desbordarte y a aparecer tirados por los sitios más inverosímiles. Conozco a unas cuantas personas con problemas de espacio similares que van a sentirse aliviados al ver esta foto y comprobar que los hay que están peor. De todos modos, tengo que advertirles que no es una imagen real, sino un ensayo de la ópera Julietta, que estos días va a representarse dentro del festival austríaco de Bregenz. Aunque yo sé de algunos casos reales parecidos. : LOS EMPERADORES DE JAPÓN SIGUEN A SISSÍ. La estela de Sissí sigue dejando rastro. Lo digo porque seguramente algunos de ustedes han ido o irán a Viena o Budapest en estas vacaciones y también quedarán subyugados por la figura de la emperatriz Isabel. Así les ocurrió al emperador de Japón, Akihito, y su esposa, Michiko, que ayer siguieron las huellas de la emperatriz austríaca y reina húngara y de su esposo, Franciso José, en su pabellón de caza en los bosques de Viena. Los emperadores de Japón fueron guiados por las habitaciones de la suntuosa villa, y visitaron el dormitorio de Sissí, decorado con frescos en paredes y techos. Supongo que los emperadores de Japón serán la envidia del alcalde Francisco Vázquez, que fue cicerone el pasado año de una gran exposición sobre la mítica emperatriz. : LA CONFUSIÓN DE SOPHIE. Y de una emperatriz salto a una condesa ya conocida por sus meteduras de pata. Me refiero a Sophie Rhys-Jones. La última tuvo lugar el otro día en el aeropuerto de Kenia. Imagínense la situación: Sophie y el príncipe Eduardo viajaban en avión de línea regular con otros pasajeros y sin el séquito de los viajes oficiales, lo cual hizo que tuvieran que hacer las cosas que hace el vulgo cuando viaja, como esperar seis horas en un aeropuerto o cargar con su equipaje de mano. Con las prisas, la condesa de Wessex confundió al alto comisionado británico para Kenia que les esperaba al pie de la escalerilla con un simple mayordomo, por lo que, en vez de estrechar cordialmente su mano le endosó su portatrajes y dejó al diplomático con un palmo de narices. : WOODY ALLEN COMPRA UN PALACIO DE OFERTA. No hay como ser millonario. Uno se enamora de Venecia y decide comprarse una casa. Se pone a buscar por las inmobiliarias y se encuentra con que la que más se ajusta a su presupuesto es un palacio renacentista de 1487 construido sobre el Gran Canal. Vamos, lo normal. Quien se encuentra en este caso es Woody Allen, que está intentando aprovechar que la casa de sus sueños está de oferta: antes 10,8 millones de euros, ahora 6,4 millones. Y la razón de la rebaja no es otra que la maldición que pesa sobre el edificio, ya que todos sus propietarios han muerto en extrañas circunstancias. Sin embargo, parece que el hipocondríaco Woody no tiene el miedo a las casas encantadas entre sus múltiples manías y prefiere aprovechar la temporada de saldos.