El nuevo arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, está a favor de la ordenación de los homosexuales en el seno de la Iglesia de Inglaterra, según afirmó en una entrevista publicada ayer por The Sunday Times en la que llama a reconsiderar la prohibición que impide a los gays ejercer el ministerio sacerdotal. «El tema de la aprobación por parte de la Iglesia de las relaciones homosexuales activas tiene que ser una cuestión que hay que plantear. No puedo aparcar ese asunto», afirma Williams, que todavía es arzobispo de Gales. «Hay formas de entender la Biblia que permiten plantear esa cuestión», expuso en unas declaraciones que amenazan con reabrir vieja disputa entre los sectores liberal y conservador de la Iglesia anglicana, confirmando así los augurios del presidente del grupo evangelista Reforma, David Banting, que llegó a decir que la designación de Williams como arzobispo de Canterbury «causará molestias y desunión» en Inglaterra. Pese a la prohibición oficial, se cree que unos mil pastores anglicanos, de los 9.000 que ejercen su ministerio a tiempo completo, son homosexuales, hecho que se niegan a admitir grupos evangélicos críticos con las tesis de Williams.