Era inevitable. Más tarde o más temprano, Papá Noel tenía que aparecer en esta página. Bueno, pues ya está aquí, en una versión australiana y playera. Rodeado de niños especiales. Especiales porque son pequeños vigilantes de la playa. Nippers , les llaman allí. Pero niños al fin y al cabo. Y todavía no conozco un niño capaz de mostrar indiferencia ante el viejo del traje rojo y la barba blanca. Ni siquiera yo, que ya pasé de niña. Este año estoy dispuesta a que no se entretenga en mi casa. A que dedique todos sus esfuerzos a soplar y soplar. A soplar con tanta fuerza que desintegre el fuel y que provoque un terremoto submarino capaz de enterrar el cadáver del Prestige . Que devuelva su color a las rocas de la costa y que llene de felicidad el corazón de los voluntarios. Es una petición ingenua; infantil, claro. Porque todos sabemos que el 25 por la mañana la amenaza seguirá viva y quién sabe como estará la costa gallega. Algunos de nosotros tendremos un disco, una corbata, un perfume o un abrigo. Un coche teledirigido, una muñeca especial, una videoconsola o un equipaje deportivo de nuestro club favorito. Pero cualquiera de esas cosas difícilmente hará desaparecer esa gasa oscura que tiñe nuestros pensamientos desde hace más de un mes; un halo tenebroso que aterriza con la serenidad de una voluta de humo después de cada carcajada para recordarnos que, el veneno sigue ahí, enganchado a la costa y amenazando cada amanecer. Ojalá Papá Noel tuviera todo ese poder. Seguro que no nos importaría prescindir de algunos regalos que vamos a recibir y que maldita falta que nos hacen con tal de poder borrar de nuestra mente, de nuestro corazón y de nuestras costas el fatídico y mortal chapapote. Alegría en Copenhague Y aunque nuestra tragedia oscurece casi todo lo demás, seguro que hay gente en el mundo que vincula la buena o la mala suerte a otros acontecimientos. Las prostitutas danesas, por ejemplo, que han tenido un fin de semana excepcional para sus intereses económicos. Más bien tenía que haber dicho las de Copenhague, donde se celebró la última cumbre europea. Los 3.500 delegados que se dieron cita en la capital danesa tuvieron también su repercusión en ese mercado. Según las declaraciones de una prostituta a un diario sensacionalista danés, una buena parte de sus clientes durante ese fin de semana eran extranjeros: «empresarios, políticos y periodistas», según dijo. Desde Dinamarca, dinero solidario con la catástrofe gallega ha venido más bien poco, pero parece que los euros sí corrieron con bastante más alegría en otros conceptos. Se casa Russell Crowe Buena suerte para Russell Crowe y su novia Danielle Spencer, que se casarán a finales del año que viene. Lo ha confirmado un portavoz del actor después de que se extendiera el rumor de que Russell había comprado un anillo de compromiso de diamantes y valorado en 94.000 euros (un regalo rumboso, como ven). Parece que Crowe, de 38 años, se declaró a Spencer, de 32, en una cena romántica en un restaurante italiano de Sydney el 26 de noviembre, un día después de cancelar todos sus compromisos y volar a Australia para encontrarse con su amor, con la que mantiene una relación desde hace cinco años. Demasiados para soportar los insidiosos rumores que vinculan al gladiador con todo tipo de mujeres.