Ahí la tienen tan simpática y dulce. Con esa mirada curiosa que a mí me enternece de los animalitos (sí, de algunos hombres también). Si pudiera hablar Picón , como se llama este cachorrito de foca gris de unos cuatro meses, nos contaría una terrible historia. Porque ella es una de las supervivientes al desastre del Prestige . Hace tres semanas la encontraron en el litoral de Mañón con manchas de fuel repartidas por su cuerpecillo. En el vientre, posiblemente, porque no había tenido más remedio que arrastrarse por rocas asfaltadas, y en la boca, que es lo que más miedo dio a sus rescatadores. Pero después de pasar por la clínica ahora está como una rosa, nadando a sus anchas en una de las piscinas del Acuarium de O Grove, curioseando el mundo que le rodea. Y pese a su cara angelical trae a mal traer a su cuidador, con quien se toma más confianzas. De momento se pasará una temporadita en O Grove, hasta que aprenda a capturar su comida solita y la puedan soltar al mar. Esperemos que más limpio que ahora. Naomi y los lores Naomi Campbell sigue desfilando, pero ahora lo hace por tribunales ingleses, a los que parece que ha cogido gustillo. Y no es que se haya metido en ningún lío, sigue con su demanda contra el periódico Daily Mirror. ¿Recuerdan? Aquel que publicó que acudía a una terapia de grupo para desintoxicarse. Pues, ni corta ni perezosa va a recurrir a los Lores, al Tribunal Supremo inglés, para que le den la razón. Y como no lo hagan menuda pataleta que puede montar, sobre todo porque le tocaría pagar los costes del juicio, que ya ascienden a un millón de euros. Ahí es nada. Pe y Tom Y parece que sigue viento en popa la relación entre nuestra Pe y Tom Cruise. ¡Quién lo iba a decir! Pe ha cogido un avión para Nueva Zelanda, donde va a reunirse con su pareja (¿?) y sus hijitos. La verdad es que yo sigo siendo escéptica, vamos, que no me lo creo. Eso no me parece ni amor ni nada, que cuando una mujer está enamorada, caramba, se le nota en la cara. Y Penélope, la pobre que me perdone, para mí siempre tiene cara de frío.. Pero lo curioso es que, si es una relación artificial, estén aguantando tanto. Yo no lo habría hecho, pero las del norte somos así. Y nunca he estado en Hollywood. Sin rastro de Max No hay forma. No lo he podido ver. Yo que tenía unas ganas locas de conocer al cerdo de George Clooney (me refiero a su mascota, evidentemente, que nadie piense que estoy insultando a mi pediatra favorito), nada, ni una foto suya. Clooney prometió que iba a acudir a Berlín con su amigo inseparable, Max, un porquiño con el que vive desde hace doce años, pero no se ha dejado ver. Aunque imagino que si finalmente le ha acompañado tendrá que sacarle a pasear en algún momento, ¿no?