Paz preventiva

Alba Díaz-Pachín alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

15 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Hay momentos en los que una recupera la fe en el ser humano y ayer fue sin duda uno de los más emocionantes. Estimula la mente comprobar cómo, en estos tiempos en los que nos amenazan con ataques masivos con gases tóxicos y virus mortales, la única epidemia que recorre el mundo entero es la del sentido común. Ver cómo detrás de los consumidores en masa, de los espectadores de telebasura y de los votantes sumisos, que es lo único que nuestros gobiernos creían que éramos, hay personas con ideas propias y capaces de organizarse para expresarlas de modo colectivo en todo el mundo, el mismo día y casi a la misma hora. Gente que tiene su vida, su trabajo, sus alegrías, sus tristezas, sus compromisos... y que es capaz de dejarlo todo de lado para intentar detener una masacre injusta contra un pobre pueblo que ya bastante tiene con sobrevivir cada día. En vez de bombardearlos, ¿no sería más justo darles comida y medicamentos? Seamos claros: Sadam no, pero Bush tampoco. Al menos no así. El mundo reclamó ayer términos medios entre los dos extremos de la irracionalidad y dio la espalda a quienes lo único que pueden ofrecer son métodos paleolíticos, armas y bombas. Ahora se han quedado solos. Pero pueden dejar de estarlo. Les quedan dos opciones: volver estar con su pueblo o montar una guerra preventiva ellos solos, a título personal, pero no en nuestro nombre. Como se coreó ayer por las calles y plazas de Galicia, «nunca máis a la guerra». Paz preventiva que nos salve de los salvadores. Los famosos también se mojan contra la guerra Una de las cosas más curiosas de todas estas manifestaciones pacifistas ha sido la cantidad de famosos que han decidido dar la cara y aprovechar la atención que les prestan los medios de comunicación para denunciar una injusticia que hoy quiero pensar que es menos imparable que ayer. No es necesario que les cuente, claro, todo el lío de los premios Goya y la cola de represalias que aún arrastra. Ayer, en Madrid, Almodóvar leyó el manifiesto final de la manifestación, pero estuvo acompañado por el mundo del cine español: Leonor Watling, Fernando Trueba, Moncho Armendáriz, Javier y Pilar Bardem, Imanol Arias, Ana Belén, Javier Gurruchaga y El Gran Wyoming, por mencionar sólo algunos. En Londres, el acto final contó con personalidades como el reverendo Jese Jackson, los músicos Damon Albarn, Ms Dynamite, la modelo Kate Moss, la ex mujer-de-Rolling-Stone Bianca Jagger o el dramaturgo Harold Pinter. Del cine americano, George Clooney también se pronunció ayer firmemente contra esta guerra santa o justa o como sea que la bauticen, y la luchadora Susan Sarandon sale estos días en las televisiones protagonizando un anuncio que se pagó ella de su propio bolsillo para hacerse una pregunta muy simple pero que nadie parece formularse: ¿Qué daño nos ha hecho Irak exactamente? GENTE Aldea rusa pide a Liz Taylor costear el tendido de un gasoducto Moscú, 15 feb (EFE).- Las autoridades de una localidad rusa del Volga, desesperadas por la falta de medios para financiar el tendido de un gasoducto hasta el poblado, intentaron infructuosamente pedir dinero a la estrella de cine, Liz Taylor. A cambio de los 100.000 dólares necesarios para tender el tramo, la aldea de Davidkovo, de la región de Nizhni Nóvgorod, ofreció a la diva de Hollywood dar su nombre al conducto que traería a sus casas el ansiado gas. La iniciativa de escribir a Liz Taylor la tomaron los vecinos de Davidkovo después de que cayeran en saco roto sus peticiones en el mismo sentido enviadas a los presidentes rusos, el actual, Vladímir Putin, y el anterior, Borís Yeltsin. A falta de respuestas del Kremlin, intentaron además pedir ayuda a Kirsan Iliumyinov, doble presidente de la Federación Internacional de Ajedrez y de la república rusa de Kalmukia, al gobernador de su propia región, a varios conocidos magnates y hasta a un famoso mago, pero nadie contestó siquiera a sus mensajes. Finalmente, al activista jubilado Borís Makárov, encargado de la correspondencia, se le ocurrió escribir a Taylor, quien a su vez al menos contestó por escrito, aunque no se dejó seducir por la generosa propuesta de dar su nombre a un tramo de gasoducto rural. En una carta desde Los Angeles, recibida en Davidkovo hace dos días, el secretario de Liz Taylor anunció que la diva no puede ayudar a los campesinos rusos porque actualmente tiene . Los aldeanos se sintieron ofendidos por la estrella, conocida por su actividad benéfica, pero el pensionista Makárov, a falta de ayuda animado por la educada respuesta de la estrella, se puso a preparar nuevas listas de a los que piensa pedir dinero. Según el diario, el primero en la nueva lista es el mundialmente célebre violonchelista y compositor ruso Mstislav Rostropovich, a quien Borís Makárov escribirá en cuanto consiga su dirección. Título Texto Título Texto Título Texto