Los marines se divierten

Alba Díaz-Pachín alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

11 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Mientras medio (o más de medio) mundo empuja para que no haya guerra, los marines se aburren en el portaaviones. Concretamente en el Abraham Lincoln , uno de los buques que patrullan por el Golfo a la espera de la orden fatal. La foto, la verdad, da un poco de miedo, por no decir otra cosa. Con esos sombreros de paja, esa pelota de playa y esa actitud complaciente mientras hay cientos de miles de vidas pendientes de un ajedrez diplomático en el que, al parecer, algunos ni siquiera están muy dispuestos a respetar las reglas. Lo siento, pero no acabo de entender el mensaje belicista. Me duele la prepotencia bélica de Occidente, me hiere asistir a otro baño de sangre innecesario y me preocupa la resaca que sin duda llegará hasta nosotros. Más crisis, más paro, más gastos. Todos acabaremos pagando la guerra que no queremos. De momento, los marines matan el aburrimiento en su playita de goma encima de un portaviones. Ellos se preparan para matar al mismo tiempo que otros se preparan para morir. Ojalá sigan aburridos mucho tiempo. Lo lamento, pero por mucho que busco no encuentro ninguna razón para esta guerra. No lo entiendo. Sólo se me ocurre pensar que la inmensa mayoría vamos a salir perdiendo. Castigo para Victoria Beckham Pero seguro que ustedes no quieren que en esta página les sigamos hablando de la guerra. Así que, perdón por la digresión y vayamos a otro tipo de cosas. Por ejemplo, los 80.000 euros que tendrá que pagar Victoria Beckham a los propietarios de una tienda de recuerdos en Kent por haberse entusiasmado en exceso a la hora de insultar a los comerciantes. Todo empezó una tarde en la que la spice pija se encontró en un escaparte un autógrafo de su marido, el famoso y atractivo futbolista. Como ella pensaba que era una falsificación, entró en la tienda y se despachó a gusto. Ahora admite que tal vez se excedió y ante la posibilidad de una demanda por calumnias ha preferido llegar a un acuerdo que le va a costar 80.000 euros y, por si fuera poco, algunos productos firmados por David . No está mal ¿verdad? Por 80.000 euros seguro que muchos estaríamos dispuestos a resistir una rabieta de la impulsiva Victoria. Los autógrafos se los puede quedar ella. Me gustan más los que me firma mi voluntario. El heredero británico, herniado Otro que ha tenido mala pata es el príncipe Carlos de Inglaterra . Parece que el otro día estaba plantando unos setos en su residencia campestre de Highgrove cuando, haciendo un esfuerzo, ¡zas! le salió una hernia. La principal consecuencia es que el príncipe ha tenido que cancelar sus vacaciones de esquí. ¡Qué pena!, con lo guapo (es un decir) que habría quedado en las revistas del corazón. Lo peor es que ya es el tercer año consecutivo en el que Carlos se ve obligado a prescindir del momento nieve en los Alpes suizos. En el 2001, la causa fue la fiebre aftosa que afectó a Inglaterra; el año pasado, el funeral de su abuela, la reina madre y éste, la hernia. La noticia, tal vez, sirva para seguir mejorando la imagen de Carlos ante sus súbditos ya que, al fin y al cabo, no es lo mismo tener un heredero al trono que no da ni golpe que uno al que le sale una hernia producto del esfuerzo. Les dejo. Y no lo olviden... No a la guerra.