No hizo falta la ambulancia. Ni para trasladar a la semiparturienta Catherine Zeta-Jones , ni para trasladar heridos a causa de las diferentes opiniones con respecto a la guerra. La buena de Catherine aguantó embarazada a pesar de los nervios y los artistas mantuvieron el tono con mensajes a favor de la paz (que no es exactamente lo mismo que en contra de la guerra). Además, muchas de las protagonistas habituales del glamur de Hollywood optaron por sobrios vestidos negros, con lo que toda la comidilla que generan actores y actrices con sus vestidos y sus extravagancias pues se han quedado en casi nada. De todos modos merece la pena comentar la exuberancia de la mejor actriz secundaria que, sin duda, no tendrá ningún problema para amamantar a su nuevo bebé. Aquí la tienen en todo su esplendor portando el óscar como si llevara una vela en la oscuridad de un castillo. O el aspecto de Geena Davis , que optó por un conjunto poco favorecedor para los kilos que ha decidido retener tras su maternidad. Singular también Sean Connery , siempre reivindicando su origen escocés, a pesar de esos volantes en la pechera que alguien podría confundir con un babero. En cualquier caso, no todas las estrellas se decidieron por el negro. Renée Zellweger , que aspiraba a un óscar por Chicago , lució un espectacular conjunto rojo y Jennifer López , otra de las chicas que nunca pasa desapercibida en un acto de estas características, se desmarcó con un vaporosísimo vestido verde que ha dejado alguna huella en los comentarios que he escuchado hoy. Julianne Moore optó por un vestido con escote palabra de honor de un intenso color verde y la espectacular Halle Berry se decantó por un conjunto en color oro. Pero el negro fue el color de las grandes estrellas. De Nicole Kidman , por ejemplo, que ya tiene su óscar, o de Meryl Streep , la gran dama del cine estadounidense. Así que ni fue tanto el glamur, ni tanta la protesta, que es lo que, al fin y al cabo, deseaban los organizadores. Para mí, lo mejor fue el cinturón de tachuelas de Almodóvar, genuino del personaje, que mantuvo su fidelidad al smoking negro, aunque lo de las tachuelas fue toda una aportación que, no lo duden, pasará a la historia del cine español. Felicidades para él y, un día más, No a la guerra.