Cacharros voladores

La Voz

SOCIEDAD

31 mar 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

A los seres humanos nos fascina aquello que no podemos hacer y volar es una de esas cosas. De ahí la admiración que muchos sienten hacia los avioncitos y quienes los hicieron volar por vez primera. Ayer, un grupo de gente rindió homenaje en Nueva Zelanda a Richard Pearse, un hombre de esta isla que hace cien años consiguió sobrevolar con cacharro construido por él mismo una distancia de cien metros y lo hizo nueve meses antes que los hermanos Wright, reconocidos oficialmente como los pioneros. Para que no se olvide la proeza de Pearse, construyen sus propios aparatos e intentan repetirla, aunque, aún cien años después, una simple tormenta puede dar con todo al traste, cosa que ayer sucedió. El actor Russell Crowe está construyendo sin permiso de obra una capilla para celebrar su boda con Danielle Spencer, según informaba ayer la prensa local. El formido gladiador asegura que la capilla, valorada en unos 200.000 dólares (casi lo mismo en euros y una barbaridad en pesetas), es totalmente legal, pero el ayuntamiento insiste en que han recibido unas 15 solicitudes para construir edificaciones dentro de la hacienda de Crowe, a unos 500 kilómetros al norte de Sidney, pero no se ha concedido ningún permiso de obra. Además, afirman que la capilla -un pequeño edificio de estilo romano del siglo III y con ventanas de una antigua iglesia de Sydney al que los vecinos ya llaman «basílica San Russell»- contraviene las reglas de seguridad, ya que la cúpula podría derrumbarse. Por eso, los operarios municipales van a visitar las obras y, si observan algo irrregular, procederán a su demolición. No sé cómo serán de rápidos los funcionarios en Australia, pero si lo son tanto como aquí, Russell Crowe puede casarse tranquilo. Su boda es el próximo lunes y para entonces su expediente no tendrá ni el primer cuño. El aparcamiento del amor Todos los caminos llevan a Roma, pero muy pronto las jóvenes parejas italianas que quieran escapar de la vigilancia materna podrán desahogarse en el primer Aparcamiento del Amor del país. La ciudad toscana de Vinci, más conocida por ser donde nació Leonardo, está restaurando un párking público como zona habilitada para los desahogos de los amantes. La infraestructura consta de una suave iluminación y de contenedores para depositar los preservativos usados. Dice el alcalde que lo único que pretende es reconocer que los jóvenes se quieren y proporcionarles un lugar adecuado, porque negarlo sería negar la realidad. Un artista alemán, especialista en construir relojes de pared y esculturas con estiércol seco de vaca, quiere ampliar negocio e incorporar también a su repertorio los relojes de pulsera y despertadores. «Los artistas siempre buscamos nuevos materiales, y me quedé sorprendido por lo similar de la consistencia del estiércol a la de mis pinturas», afirma Bernd Eilts, de 43 años. Eilts afirma que la idea se le ocurrió mientras paseaba hace diez años por un campo sembrado de estiércol, aunque prefiero no saber cómo. Página en Internet: www.lavozdegalicia.es/pachin.html