Hay que ver: todavía no se ha puesto a jugar al fútbol, y el juego que nos está dando el chico de oro del Real Madrid. David Beckham se dejó ver ayer en un bodorrio british por todo lo alto, elegante como siempre y acompañado por su esposa, Victoria, y su hijo, Brooklyn. Resulta que la nueva joya de Florentino Pérez y su ex compañero del Manchester Phil Neville apadrinaron al novio, David Gardner, íntimo de varios diablos rojos. Ahí arriba les tienen a los tres, todos guapetones. Pero les cuento el asunto de la boda, porque tiene su intríngulis: la novia, Davina Taylor, actriz de televisión, fue anteriormente pareja de otro jugador del Manchester, Ryan Giggs. Y ahora, Giggs sale con Stacey Cooke (han tenido un hijo juntos), que a su vez fue novia de Gardner. Menudo lío, ¿no? Parece ser que, en su día, el intercambio de parejas provocó sus más y sus menos en el vestuario del equipo. Ya puesta a contar maldades, les diré que, buscando información sobre Davina Taylor en Internet, todo lo que encontré fueron anuncios de fotos de la ínclita... como Dios la trajo al mundo. Perdonen que insista, pero les tengo que contar una cosa más sobre Beckham. Resulta que, por si no le bastase con su mansión inglesa (que los británicos bautizaron con sorna como Beckhingam Palace), más otras chabolitas que tiene por ahí, el rubio madridista se ha comprado un chalet de lujo en una isla artificial de Dubai, en el golfo Pérsico. La casa le ha costado la modesta cantidad de 1,5 millones de euros. Al parecer, eso de Dubai se lleva, porque también han adquirido propiedades por aquellas tierras otros futbolistas ingleses, entre ellos Michael Owen. ¿Qué les parece esta pirueta de aquí arriba, con la Sagrada Familia de fondo? Espectacular, ¿verdad? Como habrán deducido mis sagaces lectores, se trata del Campeonato Mundial de Natación, que se disputa ya en Barcelona y nos deja estampas tan bellas como la que hoy les muestro. Las firmantes del escorzo son mexicanas y se llaman Paola Espinosa y Laura Sánchez. Ya estarían al tanto de que la Marvel, conocida editorial de cómics, había planeado resucitar a Diana de Gales como superheroína de una nueva serie que se titularía Di another day, y en la que la malograda princesa sería la protagonista en el papel de una mutante con superpoderes que desafía a las fuerzas del mal. Pero la idea no ha sentado nada bien a la familia real británica, que cree que la Marvel persigue «sacar partido de la fama de Diana y de las trágicas circunstancias que rodearon su muerte». El redactor jefe de la editorial, Joe Quesada, insiste en que la ficción escrita es «maravillosa», pero sus jefes han tenido en cuenta el rechazo de Buckingham Palace: «La historia se publicará como estaba previsto, pero sin referencias a la princesa Diana, a la familia real o a cualquier cosa relacionada con ellos».