La moqueta

La Voz

SOCIEDAD

VIDAS EJEMPLARES LUIS VENTOSO

13 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

La orca Keiko se murió ayer de un catarrazo en un fiordo de Noruega. Tenía 27 años y los de su especie suelen llegar a los 35. Se va, por tanto, con el equivalente a unos 55 años humanos. Pescadores bucaneros engancharon a Keiko en Islandia cuando tenía sólo dos años y la enjaularon en un acuario. Con seis toneladas y un corpachón en blanco y negro de diez metros de largo, el cetáceo constituía todo un circo y acabó haciendo las Américas en parques de atracciones de Canadá y México. Allí la ficharon ojeadores de Hollywood. Keiko se convirtió en actriz y rodó dos películas pastelosas bajo en nombre artístico de Willy. Se hizo megafamosa, tanto que un filántropo apoquinó 20 millones de dólares para devolverla a la libertad del mar abierto. A diferencia de lo que ocurre en Buscando a Nemo , aquí la historia del peixe liberto acabó mal. Acostumbrada a recibir la manduca por la cara, Willy había perdido el instinto de supervivencia. Fuera de la pecera se rebeló como un auténtico paquete. Así que hubo de enseñarla a cazar antes de soltarla en el océano en 1998, cerca de su Islandia natal. Hace 15 meses volvió a acercarse a los humanos y se apalancó en un fiordo de Noruega. En cierto modo, retornaba a su vieja vida de acuario. Willy-Keiko era un pez urbanita, una orca de maqueta y mantel. La vida real la fulminó. El Bloque le regaló ayer Vigo al PP. Una vez que uno ha degustado la moqueta, se hace crudo volver a la intemperie de los ideales. Pérez Castrillo está en pleno síndrome de Keiko . Le queda la opción de inspirarse en alguno de sus nuevos aliados, que para evitar la depre, lleva 50 años sin salir del acuario oficial.