Antiglobal

LUIS VENTOSO

SOCIEDAD

15 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL LÍDER antiglobal, flagelo indomable del pensamiento único, se levantó y desayunó: café americano y un tazón de Kellog's. Tras ducharse, se lavó los dientes con Colgate (americano) y se pulverizó con su colonia favorita: Calvin Klein. Antes de salir, se vistió: unos buenos zapatos Sebago (americanos), una camisa del diseñador WASP Tommy Hilfiger y unos Levi¿s. Tras mirarse al espejo, decidió matizar su imagen y añadió una americana de pana con coderas roídas (comprada en una prohibitiva boutique de Milán, especializada en ropa envejecida para intelectuales). Antes de salir, el líder antiglobal ojeó en Internet (invento americano) el Financial Times y el Wall Street Journal . Luego se subió a su coche, un Ford Thunderbird fabricado en Detroit, y como tenía tiempo libre, se acercó a una librería. Acababa de salir la última novela del interesantísimo autor galo Robbe-Grillet que, usando sólo puntos y comas, contaba la jornada de un cobrador de autopista de Lyon. También estaba allí el esperado último ensayo de Ramonet, titulado El mundo va peor de lo que parece . Pero el líder antiglobal, ocultando su rostro, se pilló una novela de Richard Ford y un entretenidísimo ensayo de J. K. Galbraight (americanos). Por la tarde, el líder antisistema se fue al cine. Pesaroso por no pillar una entrada para ver la última turrada de André Techiné, se metió de tapadillo a ver la peli de kung-fú de Tarantino. Al salir del cine, acudió a dar una conferencia a una universidad popular de verano (que le pagó 850 euros). En un discurso emocionante, el líder conmovió a los estudiantes con su alegato ético contra la bota americana.