Sueños de celuloide en el fin del mundo

SOCIEDAD

CARMELA QUEIJEIRO

Goya Toledo y Nancho Novo ruedan en Galicia «Somne», un «thriller» fantástico producido por Vaca Films Isidro Ortiz, tras «Fausto 5.0», crea una pesadilla que une seres vivos y ordenadores

27 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?Es posible conectar a seres vivos y ordenadores a través del sueño? Ésta es la inquietante pregunta a la que Goya Toledo y Nancho Novo se enfrentan en Somne, el que sueña , el primer largometraje producido por la firma coruñesa Vaca Films, que se rueda este verano entre Santiago, las minas de San Finx, en Lousame, O Grove y Madrid. El reparto, que entre otros completan Chete Lera (aquel psicólogo entrañable y desesperado de Abre los ojos ), Óscar Jaenada (se fogueó con Achero Mañas en Noviembre y apunta alto para interpretar en breve a Camarón) y Uxía Blanco ofrece garantías. El equipo técnico, encabezado por Isidro Ortiz, también se las trae. Ortiz dirigió, junto a La Fura dels Baus, Fausto 5.0 , el peculiar descenso a los infiernos de un especialista en medicina terminal, fraguado en una Barcelona sepulcral, enferma y desconocida. El cascabel al gato se lo pone Vaca Films. Emma Lustres, formada en el máster de gestión audiovisual de La Voz, explica el espíritu de la productora: «Queremos abordar el mercado nacional e incluso internacional desde Galicia, con una cierta especialización en una línea de thrillers fantásticos, al estilo del nuevo cine japonés, de cosas como The Ring , que podría ser referencia». Las Cíes y la isla Salerma Uno de los puntos fuertes de la película, cuyo estreno no se producirá antes de marzo del próximo año, son los efectos especiales. Una cuidada técnica digital permitirá, por ejemplo, refundir la Universidad de Santiago, el faro de Cabo Vilano, las minas de San Finxs y las playas de O Grove en una sola isla, la de Salerma, un espacio virtual plagado de misterio y manejos en la sombra. El perfil básico para su creación lo aportan las Cíes, cuya imagen será tratada para dar cobijo al universo claustrofóbico en el que una neuróloga, Andrea (Goya Toledo), irá descubriendo poco a poco que el caramelo que la universidad le había puesto en la boca -culminar las investigaciones de su antigua mentora (Uxía Blanco) ya fallecida, sobre la unión de ordenadores y seres humanos-es una trampa mortal. Las minas de wolframio El ambiente tenebroso y opresivo se consigue gracias a escenarios como el de las minas de San FinX, un lugar perdido en el tiempo, hace años que están abandonadas, y en el espacio, oculto entre lo más alto de los montes de Barbanza. Ayer, un equipo de treinta personas se esforzó hasta la madrugada por plasmar una breve conversación entre los dos protagonistas, Goya Toledo y Óscar Jaenada. La estampa desvela el complejo entramado que se esconde tras un duro trabajo que, finalmente, se evapora en pocos segundos de proyección. Como el wolframio que un día se extrajo de las entrañas de Lousame. Hoy, ya esfumado, sirve al menos para alimentar los sueños del celuloide.