Harry se zurra con la prensa

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

21 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El pelirrojo príncipe Harry ha añadido una muesca más a su historial que lleva camino de convertirle en el nuevo enfant terrible de la realeza europea. Esta vez el bueno de Harry decidió irse de copas por el centro de Londres y, cuando salió, a las tres de la mañana, se encontró con algunos periodistas ávidos de tomarle unas fotos en plena retirada. El resultado ha sido dos rostros heridos, uno de ellos el del príncipe. Y el otro, obviamente, el de un fotógrafo. Dice Harry que las lesiones se produjeron cuando intentó apartar una cámara que se le echaba encima, pero los fotógrafos aseguran que lo que realmente ocurrió es que Harry, después de entrar en el coche, se enfadó, salió y le espetó a uno de los fotógrafos: «¿Por qué no me dejas en paz?» a golpe de empujón. Así que la cámara le dio a uno y al otro que, ahora, lucen sendas marcas en sus caritas. Harry en la nariz y el fotógrafo en el labio. Así que el príncipe, el tercero en la línea de sucesión al trono, no remonta el vuelo, por muchos documentales que emitan en su país con el pelirrojo joven ayudando a los niños con sida de Lesotho. Todavía colea la denuncia de una profesora del exclusivo colegio de Eton, que aseguró que los trabajos elaborados por el príncipe para superar el curso, en realidad los había hecho ella. Declaraciones que, por otra parte, le han costado el puesto a la indiscreta profesora. Si a eso le añadimos los conocidos episodios de Harry fumando marihuana o tomando copas cuando era menor de edad, pues ya tenemos el dibujo del perfecto rebelde. Por cierto, que está a punto de entrar en el ejército, lo cual no sé si es una buena o una mala noticia de cara a que su leyenda continúe. La que no quiere más leyendas, sobre todo si no cobra por ellas, es Isabel Pantoja que, junto con su novio Julián Muñoz , le ha mandado una carta a José Luis Rodríguez Zapatero y otra al Congreso de los Diputados, pidiendo «que se acabe con el acoso personal y la persecución a los famosos». La Pantoja, aprovechando el episodio veraniego en el que el presidente del Gobierno tuvo que reclamar a una revista que no dieran fotos de sus hijas, le recuerda que el problema que él tuvo «es nuestro día a día». Recordarán que hace unas semanas, Fran Rivera hizo un llamamiento parecido asegurando que los paparazzi le tenían frito. La Pantoja y Julián Muñoz aseguran ahora que tanto acoso provoca trastornos de ansiedad a muchos famosos «que se unen al grave desamparo que actualmente sufrimos en nuestro derecho a la intimidad». No quiero meter baza en todo esto, pero la Pantoja ha vendido algunas exclusivas y es lo que es, también un poco gracias a ese interés que siempre ha despertado en los medios. En fin, que ya tenemos nueva polémica. Y es que esto de la fama es un poco paranoico. Los famosos un día aman a los periodistas y, al siguiente, los desprecian. Pamela Anderson se encuentra ahora mismo en una fase amatoria porque está promocionando su autobiografía, que se titula Star. Ya se pueden imaginar ustedes el contenido del libro contando la vida de una mujer que se hizo mundialmente famosa gracias a dos poderosas razones que, dicho sea de paso, en algún momento tuvo que reducir su intensidad. También contará su azarosa vida sentimental, incluyendo algún animal de bellota que tuvo por pareja. No quiero desvelar más que seguro que hay algún lector muy dispuesto a adquirir el libro y ¿disfrutar? de él. Aunque sólo sea de la portada.