Arte de basurero

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

DAVID GRAY

25 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Me encanta el trabajo que presentó el artista inglés Anthoy Heywood a un festival que se llama Esculturas junto al mar , una cita que se celebra en Sídney y en la que hay 111 obras de artistas de todo el mundo. En el caso del británico, lo que hizo fue un elefante con cosas que hay en un hogar, desde televisiones (muchas) hasta ordenadores, máquinas de escribir, ventiladores o incluso la taza de un váter. Al parecer, a Heywood le inspiró un documental que vio en la tele sobre el asesinato de elefantes en África. Personalmente me parece un trabajo fantástico, aunque no sé dónde podría poner yo algo así. Lo que no me encanta nada, pero nada nada, es el gesto de Carolina de Mónaco y que recogían ayer todas las agencias de fotos. Resulta que la primera dama del Principado (dedicado al negocio del lujo en todas sus versiones) se ha ido a Filipinas para participar en unas actividades benéficas de la Fundación Virlanie. La cosa consistía en dar el desayuno a un grupo de niños pobres en un suburbio de Manila. No me parece lógico ni siquiera justo que una señora que se pasea de fiesta en fiesta con magníficos modelos de Karl Lagerfeld haga de hada buena y baje a la realidad filipina. Me recuerda a eso de cristinizar chinitos y dar limosnas, una costumbre con la que crecí pero que realmente me sonroja. Un caso para mí complemetamente diferente al de la princesa es el de la actriz estadounidense Angelina Jolie. La joven, además de tener un trabajo reconocido por el que cobra en función de un mercado (como todos, vamos, pero en millones), se ha tomado en serio eso de la solidaridad. Así, no sólo se pasea por los campos de refugiados de medio mundo (acaba de llegar a Dafur) sino que adoptó a un niño camboyano y lo lleva de vez en cuando a su país para que no pierda sus raíces. Ahora la actriz vuelve a ser noticia por una nueva adopción, esta vez de un pequeño ruso. Según los que la conocen, ella se encarga de todo lo relacionado con sus hijos, y mientras son pequeños y no tienen cole no se separa de ellos. Ojo morado en Buckingham Termino con un accidente real. El príncipe Felipe, duque de Edimburgo y esposo de la reina Isabel II de Inglaterra , lució en Ucrania un ojo morado tras sufrir una caída en el baño. A sus 83 años, el duque se paseó por Ucrania con gafas de sol.