LA GÁRGOLA
02 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.¿LES GUSTA El exorcista? Buena, ¿no? De la secuela esta que se ha estrenado ya no les podría decir. Conste que uno ha cumplido y ha cotizado lo suyo para verla. Eso sí. No me enteré de nada. El azar y la taquillera me situaron una fila por debajo de unos extrovertidos adolescentes tomados por el Halloween. Y claro. Inviable. Ya podía el sufrido padre Merrin batirse en duelo con todo lo que se menea. Por lo que a los chavales respectaba, sus andanzas eran tan hilarantes como las de los Hermanos Marx. Perdida ya toda esperanza de seguir con atención el hilo del asunto sólo quedaba reflexionar. Aplicar la lógica. Y las cuentas salen. Me explico. Los directores que trabajan el terror lo tienen crudo. Les han ganado la mano. Bola, set y partido para los guionistas de la pequeña pantalla. Está muy bien el control de la telebasura y todo eso. Pero los traumas son los traumas. Y ya no hay quien les meta mano. ¿Cómo no les va a hacer coña a los chavales esa historia que antes tanto aterraba? Tamara, Dantés, Lecquio, Fran Rivera, Marchante, Bustamante, José Luis Moreno, sus muñecos... Esos sí que te meten el miedo en el cuerpo. Y te los puedes encontrar en cualquier esquina. Y en la tele, todos los días. Para andar acongojado. Y lívido. Hasta Merrin tiraría la toalla y daría por buena una retirada si se los topara de bruces. Que una cosa es estar poseído y otra es ser un tío pesado contando tu vida. Eso no hay exorcista que lo amañe. andres.vellon@lavoz.es