MEDIO FERRADO
09 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LAS COSAS cambian, unas veces de forma tan gradual que el cambio se hace imperceptible hasta que pasan unos años y puedes mirar atrás; otras veces, el cambio se ve venir y se palpa en el ambiente. Algo así -un hito, un salto evolutivo- podría estarse dando en la concepción del tráfico, en el hábito y la cultura del automovilismo, por lo que hemos oído y leído estas Navidades. Conseguir el carné de conducir seguirá siendo un rito de paso a la madurez; pero ya no volverán aquellos tiempos en que tu padre o incluso tu madre, borrando años de propaganda abstencionista, te recomendaban una copita de coñac para vencer los nervios y salir bien del examen. Los camioneros de antaño, aquéllos que condujeron Barreiros y luego Pegasos, combatían los fríos con unos buenos lingotazos, en seco o en combinado. Eso ya ha dejado de ser posible y en esos enclaves humanizados de los páramos del mundo que son las casas de comidas y posadas de carretera, nuevos productos más o menos energéticos, dietéticos o atléticos se disputan a codazos el lugar preferente que deja vacante el cubata, el destornillador o, más genéricamente, el jarrillo . El combate contra las bajas temperaturas se fía al climatizador de la cabina. Posiblemente se extinguirán peligrosas especies de barra como el sol y sombra y otros saltaparapetos . Que se vayan en buena hora. Todos los cambios son duros de pasar, pero éste será para mejor.