Antes la gente bien iba a misa de doce, se dejaba caer en los estrenos de ópera y se daba un garbeo por las calles principales a las horas punta. Ahora, en cambio, la cita semanal es en el estadio, los espectáculos de rock acogen a familias de apellidos enlazados y los políticos, empresarios y más gentes de lucimiento se encierran en sus casas para que nadie los vea. Por eso, si estos días uno va a París, un suponer, y le hace ilusión encontrarse a alguien conocido (conocido para uno, claro, no para el alguien) que ni se le ocurra visitar la torre o los campos. En absoluto. Lo mejor es acudir a las pistas de Roland Garros que aunque quedan a desmano cunden bastante. Ayer, por ejemplo, estaban celebrándose los cuartos de final, y en las sillitas se veían caras familiares para cualquiera que haya vivido en el mundo occidental un par de décadas: Sean Connery (con su esposa, Michelle ), Jean Paul Belmondo (con su mujer, Nathalie ) o la actualmente de moda Danni Minogue (que algunos medios confundieron con su recién operada hermana Kylie ). En cuanto a la nómina de tenistas, es interminable: desde Guillermo Vilas a Elie Nastas , la lista es gigantesca. Por cierto, si quiere lucir como debe en un evento de estas características (la entrada vale un riñón) póngase gafas de sol grandes y no sonría, nunca. La nueva Miss Universo tiene novio y si ayer incidía en lo que de globalización tiene su nacionalidad rusa-canadiense, hoy traigo una nuestra muestra de que ya no hay distancias. Natalie Glebova, que así se llama la joven más guapa del año, sale con Manuel Enrique Espitia, un infante de la Marina colombiana. Ambos se conocieron hace un año, en Sucre (Colombia) cuando ella participó en el certamen Miss Maja Internacional (quedó tercera) y él hacía labores de vigilante de seguridad en el concurso. A partir de ahí, la relación sigue vía Internet. Slater, pulpo La policía ha detenido al actor Christian Slater por tocar el trasero de una señora en una calle de Manhattan (Nueva York). Ya tiene ganas de jaleo el chaval, porque no creo que necesite manosear a las transeúntes para estar cerca de una chica. Lo de las broncas no le resulta ajeno a quien es uno de los chicos malos de Hollywood. Por ejemplo, fue detenido por llevar armas de fuego, por agradir a una mujer y dos policías cuando estaba colocado, y una vez una bronca con su mujer, Ryan Haddon, en un hotel de Las Vegas, le costó (a él) veinte puntos de sutura en la cabeza. El último jaleo fue uno con Ben Affleck en un club de estriptís de Canadá, fiesta que dio comienzo a la crisis amorosa entre Affleck y su entonces prometida, Jennifer López. La abadía de Westminster, en el corazón de Londres, rectificó los errores de la novela El Código Da Vinci, de Dan Brown. Los guías de la prestigiosa abadía anglicana recibieron un librito que les permite responder a las preguntas de los turistas que siguen las huellas de la famosa novela. El librito señala los errores factuales, como que hay un supuesta entrada secreta en la sala capitular, o la afirmación que el College Garden es visible desde esta misma sala. «Por supuesto, está prohibido a los visitantes hacer una copia de los grabados frotando un lápiz sobre una hoja de papel utilizada como calco», como señala el famoso libro, precisó Jen Stebbing, encargada de prensa de la abadía. El recinto tampoco será escenario del rodaje del filme.