La justicia da la razón a Alberto

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

STEW MILNE

29 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La revista gala Paris Match fue condenada ayer por la justicia francesa por atentar contra la vida privada y el derecho a la imagen de Alberto de Mónaco , a raíz de la publicación de un reportaje sobre un presunto «hijo secreto» del príncipe monegasco. La sentencia del Tribunal de Gran Instancia de Nanterre (afueras de París) condena a la sociedad editora de Paris Match , Hachette Filipacchi , a pagar 50.000 euros a Alberto Grimaldi en calidad de perjuicio moral, así como otros 4.000 euros por gastos. Además, la Corte ordena a la revista a publicar la condena «en la su portada íntegramente» bajo el título «Condena judicial de Paris Match a petición del príncipe Alberto II de Mónaco» en «caracteres rojos de 1,5 centímetros». El semanario publicó el pasado 4 de abril una entrevista de diez páginas en las que Nicole Coste, una ex azafata togolesa de Air France, afirmaba ser la madre del hijo de Alberto de Mónaco, un bebé de 21 meses que deseaba que el niño fuera reconocido oficialmente para crecer libre de secretos. En el reportaje, ilustrado con fotos de Alberto II con el niño en brazos en diferentes etapas de su crecimiento, Coste aseguraba que el príncipe monegasco se sometió a una prueba de ADN y firmó el acta de reconocimiento de paternidad cuando Alexandre tenía cuatro meses. Poco después de la publicación de la entrevista, los abogados de la familia Grimaldi anunciaron que Alberto se había querellado contra Paris Match y otras revistas que publicaron las declaraciones por atentar contra su vida privada e infringir el derecho a la imagen. El príncipe monegasco también había interpuesto una demanda contra la ex azafata, de la que, sin embargo, no se han facilitado detalles. Seguimos con príncipes, noticias escandalosas, y tal vez futuras querellas. Saben que el diario sensacionalista The Sun está sacando en estilo folletín -vamos para atrás como el cangrejo- el libro de Simone Simmons Diana: La última palabra. Se supone que la tal Simone era amiga de la princesa y confidente de sus cuitas. Hasta ahora, la señora esta (con amigas así quién necesita enemigas) ha dicho que Diana tomaba coca y que se había liado con John John. El capítulo de ayer, en este in crescendo del libro, es que el consorte, Felipe de Edimburgo, exigió de Diana que hiciese al pequeño Enrique una prueba de ADN para saber si era hijo de Carlos o del mayor James Hewitt, una relación que la propia Diana asumió en televisión. Las pruebas genéticas dieron el mejor resultado posible, es decir, que a pesar del color pelirrojo el niño es hijo del heredero al trono y Guillermo también. ¿Qué nos contará Simone mañana? No me atrevo a pensarlo, porque cuando vi aquella boda por televisión en el 82 nunca me hubiese imaginado hasta donde me arrastraría la realidad. Amor para siempre Después de este pequeño repaso a las mezquindades humanas en las que uno nunca piensa cuando se enamora, dejémonos ganar por el optimismo. Los señores de la fotografía forman la pareja que más años lleva casada en el mundo. Se llaman John y Amelia Rocchio, viven en North Providence y se casaron el 10 de febrero de 1923. ¡Nada menos que 82 años! Él tiene 101 y ella, 99. Cuando decidieron pasar por la vicaría eran unos críos y así lo asumía ambos: «Ella decía 'soy demasiado joven para casarme' -contó un jovial John a la NBC- y yo le contestaba 'también yo, pero haremos una buena pareja'». Y no se equivocó. ¿Cuál es la fórmula del éxito? La respuesta no sorprende, a pesar de lo difícil que resulta llevarla a la práctica: para él, no perder jamás el cariño y ser amable; para ella, combinar paciencia y comprensión. John, que trabajó en la rotativa de un periódico, bromeó diciendo que él siempre quería volver a casa porque ella cocinaba cosas que adoraba; y ella le reprochó su afición desmedida por los coches, que cambiaba con tanta frecuencia que les impedía comprar una casa.